Oration-IV
El texto presenta el Logos como una fuerza proposicional que no se manifiesta en la oración ritual ni en el silencio místico, sino en el sentido lógico. Mediante el «signo loco», distingue entre un pensamiento antiproyectado, atrapado en una regresión infinita de objetos, dogmas y sacrificios, y una palabra capaz de atravesarla. La verdadera oración sería así hablar para devenir y encontrarse con el Logos, no rezar desde una doctrina ya cerrada.
Oración-IV
Id: 601 Cat: Logos Date: 2024-05-16 13:54:00
El Logos siempre es la proposición en su permanente intención de confundir a los necios. La oración le importa un pito, así como el silencio místico. Para ello, hace uso del signo loco para que este se sitúe en el lugar apropiado de la tabla de verdad. El signo loco, o bien proporciona proposiciones, mundos, hechos, elementos, objetos o sustancias en «Regressus ad Infinitum» (un Logos antiproyectado por el que el Nazareno es Dios y calma su ira en las bestias, o toma en prenda la rueda de molino o el manto, o cuece el cabrito en la leche de su madre...), o bien atraviesa el «Regressus ad Infinitum», que es lo que le gusta al Dios amigo del Logos, o al Hombre que reza por hablar.
