Los homosexuales
El texto critica la concepción religiosa de una libertad limitada a elegir entre el pecado y la obediencia doctrinal. Frente a ese Dios inmóvil, propone un Dios deviniente, que se realiza como amor efectivo en el ser humano y no mediante dogmas, ritos o condenas morales. Denuncia además el poder político de las Iglesias, su utilización estratégica de la pobreza y la exclusión —especialmente contra homosexuales, mujeres, inmigrantes y otros marginados— y defiende una humildad moral que renuncie a juzgar en nombre de Dios. En definitiva, reclama sustituir las imágenes sagradas por las personas concretas que sufren, pues sería en ellas donde verdaderamente se ocultan Cristo y la Virgen.
El salto de lo absoluto a lo real, Schelling lo explica al modo de Plotino como una Caída y no como Devenir. La Libertad es la causa y el efecto de esta caída, ya que por ella el *alma* quiere salirse del *alma del mundo*... Ya lo del alma del mundo es sospechoso de paganía. Este *alma del mundo* es el Grito del Pastor, que rescata de la misma Libertad a esas osadas almas llevándolas por la senda de la Doctrina, que es Dios Revelado, Verdad Absoluta. Es el Mismo Dios...
La Libertad para los Antiproyectados (entre ellos los católicos) es, bien una Libertad para el pecado, bien una Libertad para la Doctrina. No les hace falta la libertad completa, pues ya la tienen negociada. Su dios paralizado no deja ninguna libertad para el Devenir.
Es evidente que los gestores de doctrina contra el Devenir adquieren mucho poder: la pobreza irredenta es instruida en este pensamiento por hipnosis. Para esta operación ha sido muy útil la consumición de los rituales paganos por parte de las Iglesias, que con ello se han convertido en figuras superpolíticas. En sociedades sin ritos, la implantación de Iglesias como la católica es mucho más difícil. Las sociedades laicas desarrolladas se alejan del rito. Es por esto que las Iglesias condenen con saña el desarrollo filosófico, y toda Verdad deviniente.
Ellos saben que no pueden meter a Dios en el contrato del hombre con el hombre. Pero meter al hombre es acordar solo con él y perder todos sus privilegios: la generación y gestión de la pobreza irredenta, la depredación impune, la libertad controlada... No es verdad que ellos se ocupen solo de lo suyo y de los suyos. Si la naturaleza deviene por sí misma, estarán en contra de ella también, o encontrarán la forma de fagocitarla, como hace la serpiente con una presa grande. Realmente no sé qué tipo de matrimonio condenarán cuando el sexo humano transmute por evolución... Llaman falsa moneda a la unión de homosexuales para la crianza de los niños, pero si lo hacen sus eunucos, a eso lo llaman moneda verdadera. Su odio instrumental hacia los homosexuales es un ejemplo de distancia por grados a su falso dios. Es un odio estratégico. Son esas distancias las que se encargan de la prevalencia social de los antiproyectados. Al Dios Verdadero le importa un pito la cosmología: el cielo y la tierra pasarán... a Dios solo le interesa su propio amor en Acto en un Hombre sin libertad 1.
No hacer condena judicial y social de algunos supuestos de aborto, o de eutanasia; no hacer condena moral (en otros tiempos judicial) de la homosexualidad, el divorcio, la prostitución... Esto forma parte del principio de humildad. Eso es arriesgarse a ofender a Dios. Como el que le dice que no va a la huerta, pero luego va. Ese es el preferido. Este Dios Deviniente es lo que los Antiproyectados observan como un Fantasma, como una amenaza... por odio al Dios verdadero, y por miedo a la vida.
Yo bajaría de sus tronos a tantas esculturas de Cristos y Vírgenes paganos, y pondría a los Cristos y Vírgenes que se ocultan detrás de esos velos: Las putas, los maricones, los pobres, los ignorantes, las adúlteras, los sin-papeles ... Es aburrido esto, por repetido.
Aunque no quieran, van a tener que pactar el momento gestativo de definición de persona. Lo que se ate en la Tierra queda atado en el Cielo. Lo que no se puede es atar con la mano de Dios. Eso es no jugar limpio. Cuando le preguntaron a Jesús de Nazaret por esta cuestión (que era el tipo de preguntas que lo ponían de los nervios) contestó de nuevo llevando el asunto a su extremo: *... el que mira a una mujer con deseo, ya adulteró con ella en su corazón*; y el Nazareno no era platónico.