Logos mudo
Logos mudo — La creación del mundo figurado
Explora la complejidad del logos mudo y la lucha entre sustancia y no-sustancia en la búsqueda de la verdad en un mundo inquietante. El texto desplaza la proposición desde la simple descripción hacia la creación figurativa: no solo declara si una cosa constituye un hecho, sino que decide qué hechos pertenecen al mundo. La forma de figuración opera fuera de este, sembrando tanto sustancia como no-sustancia dentro de una misma estructura lógica, donde ser y no ser adquieren posibilidad. La imagen del buen labrador representa la tarea divina de discernimiento. El trigo y la cizaña comparten tierra y apariencia, como los hechos verdaderos y falsos comparten forma proposicional; incluso la verdad puede adherirse como cizaña a una figuración equivocada. Separarlas no consiste en clasificar cosas por su aspecto, sino en descubrir el sentido que el modo de figuración les ha dado.
Wittgenstein dice: «Una proposición dice si una cosa es o no un hecho del mundo», pero también se puede decir: «Mi proposición dice si un hecho es o no un hecho del mundo». Este es el modo de figuración.
EL BUEN LABRADOR:
{
La forma de figuración pasa de las cosas (por eso está fuera del mundo), ya que tiene que alimentar la sustancia y la no-sustancia en la estructura lógica - es la lógica la estructura trascendental (del calla u otorga).
}
Las cosas de la no-sustancia es la sustancia de la nada, que es también mundo (ser y no ser, esa es la cuestión).
Las cosas con sustancia se pegan a la Verdad, como la cizaña al trigo.
La verdad es una cizaña para la forma de figuración.
Dios tiene que separar el trigo de la cizaña.