Me falta el ciego

Una exploración inquietante sobre la percepción y el lenguaje en la filosofía y la teología, donde el silencio revela más de lo que se dice.

admin 02/09/2009 Logos
Imagen simbólica del artículo «Me falta el ciego», en la categoría Logos.

 La ambivalencia (proposicional Universal) hace al sordo.

La Metáfora Muda (la mudez de la metáfora) hace al mudo.

Me falta el ciego.

Si lo encuentra, póngalo en cualquier sitio junto con estas dos...


Podemos coger pistas con eso de "el ser piensa lo que es" (más clásicamente: "es lo mismo el pensar que el ser"), o  esto otro de "nada ilógico puede ser pensado", o aquello de "el mundo es mi mundo"...

No podemos ver el superser por el agujero del Acto...

Esto no se reconcilia con la afirmación "en el Acto es lo mismo ver que hablar" (el Espíritu Verdadero de la Ley es no dar doctrina), pero ya dijimos que en los Límites Místicos (los límites de lo dado-construido) todo era tautología y contradicción... Se me puede permitir este desahogo o justificación.

¿Puede El Nazareno decir eso de «Vosotros no sois de este mundo»?... No debería haber dicho eso así, de esa manera.

Una afirmación de este tipo en manos de un "comerciante del Templo" es temible (un "comerciante del Templo" siempre es un sacerdote, y no un pobre vendedor. Explicamos esto diciendo que el "pobre comerciante" solo vende frutas, gallinas o abalorios, mientras que un "comerciante del Templo", solo vende Templo).

Ya podemos decir con libertad que El Nazareno debería haberse callado algunas cosas... Quizás no las dijo, las pusieron en su boca. El lenguaje apocalíptico-profético es muy reproducible; si no, que me lo digan a mí, por no ir más lejos.