Me falta el ciego

Una exploración inquietante sobre la percepción y el lenguaje en la filosofía y la teología, donde el silencio revela más de lo que se dice. La tríada podría formularse así: * La ambivalencia proposicional hace al sordo. * La metáfora muda hace al mudo. * La identidad entre pensar y ser hace al ciego. El ciego sería quien solo puede ver aquello que su propia forma de figuración permite pensar: si «el mundo es mi mundo» y nada ilógico puede pensarse, el ser toma sus límites por los límites de lo real y pierde de vista el *superser*. El texto advierte además que el lenguaje profético, al ser fácilmente reproducible, puede convertirse en doctrina y mercancía religiosa: frases como «no sois de este mundo» dejan de abrir el Misterio cuando un comerciante del Templo las utiliza para vender separación, autoridad y Templo.

Ontomotor 02/09/2009 Logos
Me falta el ciego

 La ambivalencia (proposicional universal) hace al sordo.

La Metáfora Muda (la mudez de la metáfora) hace al mudo.

Me falta el ciego.

Si lo encuentra, póngalo en cualquier sitio junto con estas dos...


Podemos coger pistas con eso de "el ser piensa lo que es" (más clásicamente: "es lo mismo el pensar que el ser"), o  esto otro de "nada ilógico puede ser pensado", o aquello de "el mundo es mi mundo"...

No podemos ver el superser por el agujero del Acto...

Esto no se reconcilia con la afirmación "en el Acto es lo mismo ver que hablar" (el Espíritu Verdadero de la Ley es no dar doctrina), pero ya dijimos que en los Límites Místicos (los límites de lo dado-construido) todo era tautología y contradicción... Se me puede permitir este desahogo o justificación.

¿Puede El Nazareno decir eso de «Vosotros no sois de este mundo»?... No debería haber dicho eso así, de esa manera.

Una afirmación de este tipo en manos de un "comerciante del Templo" es temible (un "comerciante del Templo" siempre es un sacerdote, y no un pobre vendedor. Explicamos esto diciendo que el "pobre comerciante" solo vende frutas, gallinas o abalorios, mientras que un "comerciante del Templo", solo vende Templo).

Ya podemos decir con libertad que El Nazareno debería haberse callado algunas cosas... Quizás no las dijo, las pusieron en su boca. El lenguaje apocalíptico-profético es muy reproducible; si no, que me lo digan a mí, por no ir más lejos.