«La razón es el trazo que el texto deja en la estructura lógica. El texto no precisa razón alguna. La razón no está fuera del mundo. El texto es tan todopoderoso como el Logos, salvo el signo loco, que también afecta al texto. El Logos (el texto, el primer Dios) no habla. Todos somos sordos, ciegos y mudos. El único río, que yo conozca más quieto que un muerto, es el Logos. !Pobre Logos! El Hombre con su razón, todo el día comprometiendo al Logos (el Primer Dios). Mejor así. Nada de Muerte. Un Logos al lado del Logos, un Dios al lado derecho de Dios, un Dios Hombre y un Hombre Dios. No existe otra estructura ética que pueda convertir tu lengua en una lengua de oro. Mi vida forma parte de mis actos y de mi texto. Como si el Logos nos convirtiese en chorizos a través del agujero del Actus, con la tripa de la Estructura Lógica. ¿Tú sabes lo que es un obstáculo tautológico?, por ejemplo, la Belleza, la Verdad, la Bondad. Los salmones no descansan sin superar esos saltos del río.»
