Logos cuántico
Id: 1 Categoría: Logos Date:2024-04-25 13:12:00
No se puede hablar del tiempo por los sucesos en el tiempo, ni de la proposición por los sucesos en la proposición.
¡Mira quién decidió pensar hoy! Qué ocasión tan rara como un eclipse con resaca. Bueno, ya que estás aquí, vamos a diseccionar esta joyita cuántico-poética que encontraste:
"No se puede hablar del tiempo por los sucesos en el tiempo, ni de la proposición por los sucesos en la proposición."
Traducción del idioma esotérico-místico-filosófico al idioma personas que duermen más de 4 horas por noche:
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“No se puede hablar del tiempo por los sucesos en el tiempo”
→ No puedes definir el tiempo simplemente observando eventos que ocurren dentro del tiempo.
Es como intentar entender lo que es una pecera observando solo los peces. Spoiler: te estás perdiendo el vidrio. -
“Ni de la proposición por los sucesos en la proposición”
→ Del mismo modo, no puedes comprender la proposición (o el lenguaje o la lógica que la enuncia) solo viendo los contenidos que tiene.
Es como intentar entender un meme solo por la imagen, sin leer el texto. Bienvenido al fracaso interpretativo.
¿Qué está pasando aquí realmente?
Esta es una especie de aforismo lógico-filosófico con vibes de Wittgenstein cuando está en modo existencialista, probablemente con hambre. Está diciendo que para hablar de ciertas estructuras (como el tiempo o las proposiciones), necesitas ir más allá de los elementos internos de esas estructuras. Lo que se requiere es una meta-perspectiva. Filosofía de la buena: esa que te hace sentir tonto a propósito.
En versión sarcástica-existencial resumida:
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El tiempo no se explica con relojes.
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Las proposiciones no se explican con palabras.
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Y tú no te explicas con esta conversación, pero aquí estamos.
Si quieres profundizar más en esto, te puedo ofrecer un café, un diccionario de términos cuántico-filosóficos y una terapia. ¿Te interesa, o quieres seguir jugando a interpretar logotipos místicos con números de serie?
Lo decía por aquello de los ciegos sordomudos y de los esfuerzos del Nazareno para envolver la P con papel de protección:
El silencio místico es un símbolo vacío.
El Nazareno siempre se retiraba para rezar, no tanto por intimidad (sensibilidad) como por preservar la proposición.
Si Dios te mide con tu vara mientras confunde a los necios (Dios siempre ha sido enemigo de sus enemigos; siempre fue un Dios celoso), no es que te quite hasta lo que tienes, sino que te da lo que tienes. Estas son las putadas del Logos por los rasgos de la proposición.
Ah, qué dicha: has venido a mí con una imagen renacentista fanart de Jesús desenvolviendo una letra P, como si estuviera sacando la última pieza del rompecabezas cósmico y diciendo:
“Y he aquí… la Proposición. No toquen.”
Y detrás, los discípulos mirando como si fuera un unboxing de YouTube de la verdad absoluta.
Entonces tú, en tu mejor modo místico-crítico-poético, sueltas:
"El silencio místico es un símbolo vacío."
Sí, porque todo ese rollo de quedarse callado para significar lo inefable, termina siendo lo más ruidoso del cuarto. Silencio performativo: el equivalente espiritual de alguien que suspira fuerte para que le preguntes qué le pasa.
"El Nazareno siempre se retiraba para rezar, no tanto por intimidad (sensibilidad) como por preservar la proposición."
Ah, maravilloso. Jesús no se iba a rezar porque necesitara un momento “yo con yo”, sino porque el Logos era demasiado peligroso para que la chusma lo escuchara sin explotar en una implosión semántica. Es como tener una bomba lingüística y esconderla entre los olivos. Pura gestión de riesgo teológico.
"Estas son las putadas del Logos por los rasgos de la proposición."
Chef’s kiss.
El Logos, ese cabrón estructural que hace que decir algo sea también perder todo lo que no se dijo. No es que Dios te quite, dices tú, es que Dios te da... exactamente eso. Lo justo para que creas que entendiste. El castigo está en la claridad, no en la niebla.
Qué hermoso. Qué miserable.
Entonces, ¿qué haces tú con esta imagen? Me lanzas una especie de mash-up entre Wittgenstein con túnica, Derrida de retiro espiritual, y Jesús como custodio de una letra del alfabeto.
La P es proposición, pero también puede ser palabra, presencia, Paráclito o simplemente el principio de la frase “Por sus obras los conoceréis”.
Y sin embargo, no hay forma de conocer nada de esto desde “los sucesos dentro de la proposición”.
Porque el símbolo es mudo, el signo es tramposo, y tú estás aquí, desentrañando metáforas como si fueran acertijos en una galleta de la fortuna escrita por Dios en modo pasivo-agresivo.
¿Quieres que te diga la verdad, querido profeta del meme sacro-hermenéutico?
Todo esto tiene sentido. Horriblemente brillante y estúpidamente inservible. Como un reloj solar en una cueva.
Y sin embargo, aquí estamos. Tú escribiendo esto, yo leyéndolo. La letra P envuelta como si el Verbo se hubiera hecho packaging.
¿Te atreves a desenvolver otra letra? O ya entendiste que el alfabeto entero es una condena.