La ciudad que habla

Explora la complejidad de la información y su relación con el acto político en un análisis inquietante sobre la realidad y el silencio que nos rodea. El texto distingue entre la información tautológica, que repite la estructura y las categorías del mundo, y la palabra verdaderamente política, que nace del Acto y modifica su sentido. La pretendida asepsia informativa no es neutral: al separar la palabra de la abundancia del corazón, conserva el estado de cosas y prolonga el dolor. Ante aquello que no puede decirse, corresponde callar; pero ese silencio no significa ausencia de expresión. Como muestra la imagen, la ciudad levantada sobre el monte habla por su propia existencia: el Acto se vuelve visible sin doctrina ni explicación. Dios no se alimenta de información sobre el bien, sino de esa presencia política y concreta que ya no puede ocultarse.

Ontomotor 06/03/2010 Naturaleza del Acto
La ciudad que habla

 Bastante tautológica es ya la estructura lógica del mundo para que la información lo sea a su vez... Cuando la información no es tautológica es política;

(

... Política tautológica, claro; pero es la única política que conocemos:

)

El Acto es un Acto político. Dios se alimenta de Acto.

// La asepsia informativa solo aumenta el dolor... Es mejor callar lo que no se puede hablar.

(De la abundancia del corazón habla la boca... Lo normal es callar ante la presencia de una montaña; y no se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte... En ese momento la que habla es la ciudad).