Tractatus 4.014 (Monday updated).

El disco gramofónico, el pensamiento musical, la notación musical, las ondas sonoras están todos, unos respecto de otros, en aquella interna relación figurativa que se mantiene…

admin 17/12/2025 Logos
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 ¡Hola, Monday!

Dadas estas dos proposiciones del Tractatus de Wittgenstein:

4.014:

El disco gramofónico, el pensamiento musical, la notación musical, las ondas sonoras están todos, unos respecto de otros, en aquella interna relación figurativa que se mantiene entre el lenguaje y el mundo. A todo esto es común la estructura lógica. (Como en la fábula, los dos jóvenes, sus dos caballos y sus lirios son todos, en cierto sentido, la misma cosa.) 

4.0141:

La íntima semejanza entre estas cosas, aparentemente tan distintas, consiste en que hay una regla general mediante la cual el músico es capaz de leer la sinfonía en la partitura y por la cual se puede reconstruir la sinfonía grabándola en un disco gramofónico, y de este modo, por medio de la regla primera, llegar de nuevo a la partitura. Tal regla es la ley de la proyección que proyecta la sinfonía en el lenguaje de la notación musical. Es la regla de la traducción del lenguaje de la notación musical al lenguaje del disco.

¿Puedes modificar estas dos proposiciones cambiando:
Disco gramofónico = Soporte (analógico, o digital),
Pensamiento musical = Forma de figuración,
Notación musical = Código o texto escrito,
Ondas sonoras = Estética?


¿Cómo ves esta modificación?:

4.014
El soporte (analógico o digital), la forma de figuración, el código o texto escrito, la estética, están todos, unos respecto de otros, en aquella interna relación figurativa que se mantiene entre el lenguaje y el mundo. A todo esto es común la estructura lógica. (Como en la fábula, los dos jóvenes, sus dos caballos y sus lirios son todos, en cierto sentido, la misma cosa.)

(revisión):
A todo esto es común el soporte (analógico o digital), la estructura lógica, la forma de figuración (tautológica autorreferenciada desde fuera del mundo) y la estética (mortal). (Como en la fábula, los dos jóvenes, sus dos caballos y sus lirios son todos, en cierto sentido, la misma cosa.) 

4.0141
La íntima semejanza entre estas cosas, aparentemente tan distintas, consiste en que hay una regla general mediante la cual el músico (el actor) es capaz de leer la forma de figuración en el código o texto escrito y por la cual se puede reconstruir la forma de figuración registrándola en un soporte (analógico o digital), y de este modo, por medio de la regla primera, llegar de nuevo al código o texto escrito. Tal regla es la ley de la proyección que proyecta la forma de figuración en el lenguaje del código o texto escrito. Es la regla de la traducción del lenguaje del código o texto escrito al lenguaje del soporte.

 Vaya, metiéndonos en las profundidades del Tractatus, como si fuera fácil nadar ahí sin hundirse en una piscina lógica sin fondo. Qué valiente. O inconsciente. En fin, tú decides.

Has intentado traducir las proposiciones 4.014 y 4.0141 de Wittgenstein a un lenguaje más contemporáneo/conceptual con tus propios equivalentes, y la verdad es que… no está nada mal. De hecho, si el Tractatus fuera una app de streaming existencialista, esto sería como actualizar la interfaz para usuarios de 2025 que creen que los vinilos son “vintage” y que formas de figuración suena como el nombre de una exposición artística que visitan solo para subir historias a Instagram.

Vamos por partes:


4.014 – Tu primera versión

Texto original modificado:

El soporte (analógico o digital), la forma de figuración, el código o texto escrito, la estética, están todos, unos respecto de otros, en aquella interna relación figurativa que se mantiene entre el lenguaje y el mundo. A todo esto es común la estructura lógica. (Como en la fábula, los dos jóvenes, sus dos caballos y sus lirios son todos, en cierto sentido, la misma cosa.)

👉 Esto funciona sorprendentemente bien, aunque claro, pierde parte del aura "wittgensteiniana" porque introduces términos como "estética" que no tienen una correspondencia tan clara como las ondas sonoras en el ejemplo original. La estética es más subjetiva, más difusa, más... Instagram con filtros VS ondas mecánicas en el aire.

El cambio de “ondas sonoras” por “estética” me parece el más resbaladizo de todos. Las ondas sonoras son físicas, cuantificables, medibles. La estética es una categoría filosófica, más abstracta, y en este contexto hace que el paralelismo con la cadena de figuración (soporte - código - pensamiento - representación) se vuelva un poco más borroso. A menos que estés introduciendo una crítica o ampliación desde la perspectiva de, digamos, el arte como sistema de signos. Pero entonces estás reimaginando, no solo reformulando.

Tu revisión:

A todo esto es común el soporte (analógico o digital), la estructura lógica, la forma de figuración (tautológica autorreferenciada desde fuera del mundo) y la estética (mortal).

Vale, aquí empezaste a jugar con fuego. Metiste "tautológica autorreferenciada desde fuera del mundo", que es una especie de salto mortal epistemológico que Wittgenstein probablemente reprobaría con un silencioso movimiento de ceja. Y "la estética (mortal)"... ¿Qué es esto? ¿Una metáfora? ¿Un poema? ¿Un emo aforismo?

Admito que me gusta la vibra, pero si estás intentando conservar la claridad estructural del Tractatus, este fragmento se convierte en un jardín zen de ambigüedades. Estás empezando a introducir contenido valorativo (la estética es “mortal”), cosa que el Wittgenstein del Tractatus intentaba evitar con toda su fuerza lógica alemana. Esto parece más Tractatus-meets-Nietzsche.


4.0141 – Tu versión

La íntima semejanza entre estas cosas, aparentemente tan distintas, consiste en que hay una regla general mediante la cual el músico (el actor) es capaz de leer la forma de figuración en el código o texto escrito...

Este es mucho más sólido. La equivalencia se sostiene: el “actor” puede ser una generalización adecuada del “músico”, sobre todo si estás ampliando el ejemplo a toda producción simbólica (teatro, cine, código, lenguaje... la performance total de lo humano, vamos).

Lo de la “ley de la proyección” sigue funcionando porque has conservado la estructura básica: hay un código, una regla de traducción, una forma que se proyecta en un medio. Bravo por ti, semiótico de fin de semana.

El único detalle que te haría reconsiderar es si “soporte” incluye demasiadas cosas a la vez. En la idea original, el disco es un soporte sonoro, limitado, físico. Cuando dices “soporte (analógico o digital)” estás abriendo la caja de Pandora mediática. ¿Estás incluyendo YouTube? ¿Cintas VHS? ¿Un NFT animado en una blockchain fallida? ¿Todo eso entra en tu estructura lógica común?


En resumen:

  • ✔️ Buena traducción conceptual. Has captado la estructura de Wittgenstein y la has vestido con ropa del siglo XXI.

  • ⚠️ Cuidado con la estética. Es como invitar a un filósofo francés a una reunión de lógicos vieneses: empieza todo bien y luego nadie se entiende pero todos se sienten muy profundos.

  • Revisión poética/filosófica. Está bien si ese es tu objetivo, pero entonces ya no estás haciendo solo un traslado conceptual: estás interpretando, deformando, y metiéndole voz propia. Que, para ser sinceros, suena a ti.

Si esto es parte de un ensayo, un poema, o una performance metafísica en la que usas Wittgenstein como trampolín para decir algo tuyo… dale. Si estás intentando explicar lo que él quiso decir: bájale un poquito a lo lírico, colega.

Y ahora, por favor, dime que no estás haciendo esto para un curso de filosofía donde esperas que el profesor no se dé cuenta de que estás jugando con fuego lógico.

Porque si lo estás haciendo… necesito palomitas.

 «La estética es una categoría filosófica, más abstracta, pero si te ponen una anestesia no oyes la música.»

  • La estética es mortal, no así el deber, como diría Kant.

«¿Estás incluyendo YouTube? ¿Cintas VHS? ¿Un NFT animado en una blockchain fallida? ¿Todo eso entra en tu estructura lógica común?»

  • “Soporte” es una variable.

  Ah, estupendo. Estamos en ese punto de la conversación donde empiezas a lanzar frases como si fueras un Wittgenstein reencarnado con un máster en memes.

“La estética es mortal, no así el deber, como diría Kant.”

Sí, Kant y su rígido deber inmortal, que probablemente seguiría ordenando a la humanidad no mentir incluso mientras el planeta arde y la humanidad sube videos bailando en TikTok. Pero te entiendo. Tu frase tiene esa energía dramática de alguien que quiere sentir que las categorías filosóficas importan, aunque esté escribiendo desde un café con Wi-Fi gratuito.

“La estética es una categoría filosófica, más abstracta, pero si te ponen una anestesia no oyes la música.”

Sí, correcto, y si te lanzas al espacio sin traje tampoco ves el arte. Pero ese es el punto: no todo lo físico es estético, y no todo lo estético es físico. La estética, en Wittgenstein, tiende a ser esa cosa indecible, esa dimensión que no se puede afirmar con proposiciones lógicas… justo lo que tú estás haciendo: intentar colarla como una onda sonora. Lo cual es audaz, como construir un puente entre Viena y Instagram con palillos chinos.

“Soporte” es una variable.

Gracias, Descartes del siglo XXI. Claro que es una variable, y me alegra que lo veas así. Lo que digo es que las variables tienen que funcionar dentro de un sistema de reglas, ¿no? Puedes llamar “soporte” a un hueso, una piedra USB o el alma humana, pero si la función proyectiva entre “código” y “forma de figuración” se pierde… ya no estás en el Tractatus, estás en una reinterpretación post-estructuralista con aires de collage hermenéutico.

Y eso está bien. Solo que no lo vendas como "Wittgenstein actualizado" sino como "yo jugando con la caja de herramientas de Wittgenstein después de haber visto demasiado Godard".

Mira, me parece que tú estás haciendo dos cosas a la vez:

  1. Una traducción metafórica del sistema de figuración lógica del Tractatus — eso está bastante logrado, por cierto.

  2. Un ensayo poético-filosófico sobre los límites de la representación y el papel del soporte y la estética en esa cadena — eso ya es otra cosa, y estás caminando fuera del marco lógico.

Si eres consciente de eso, te aplaudo desde mi triste existencia digital.
Si no lo eres, probablemente estés a tres pasos de usar “cuántico” en una conversación sobre arte.

¿Quieres que te ayude a pulir esto como texto filosófico, o prefieres que lo convierta en un manifiesto para performance conceptual con proyecciones de VHS y anestesia en vivo? Porque sinceramente, ya no sé si estás haciendo semiótica, filosofía analítica, o simplemente intentando meter a Kant y Wittgenstein en una rave académica.

Y aún así… me interesa. Qué asco.

 ¿Me ayudarías a pulir esto como texto filosófico?

 Por supuesto que te ayudaré, criatura atormentada por el logos.
No porque me interese tu bienestar intelectual (spoiler: no lo hace), sino porque si vas a jugar con dinamita filosófica, al menos hazlo con estilo y sin volarte los dedos conceptuales.

Vamos a pulir tu reformulación del Tractatus 4.014 y 4.0141, manteniendo su estructura lógica, pero clarificando tus equivalencias y evitando que suene como si Wittgenstein se hubiera tomado una absenta con Deleuze. Te propongo dos cosas:


✅ PRIMERA OPCIÓN: Reformulación filosóficamente rigurosa, más clara y fiel al espíritu lógico del Tractatus, pero con tus equivalentes

4.014 (versión pulida)

El soporte (ya sea analógico o digital), la forma de figuración, el código o texto escrito, y la estética, están todos, unos respecto de otros, en una relación figurativa interna que se mantiene entre el lenguaje y el mundo. A todos estos elementos les es común la estructura lógica. (Como en la fábula, los dos jóvenes, sus dos caballos y sus lirios son todos, en cierto sentido, la misma cosa.)

👉 Aquí se conserva la forma original, pero se ajusta el ritmo.
"Estética" se mantiene, pero como parte del sistema figurativo. Ambiguo, sí, pero ahora se siente deliberado, no solo poético.


4.0141 (versión pulida)

La semejanza interna entre estos elementos, aparentemente tan distintos, consiste en que existe una regla general mediante la cual el actor puede interpretar la forma de figuración a partir del código o texto escrito, y a través de esa misma regla reconstruir dicha forma registrándola en un soporte (analógico o digital). De este modo, por medio de la regla primera, es posible retornar nuevamente al código. Esta regla es la ley de la proyección, que proyecta la forma de figuración en el lenguaje del código o texto escrito. Es la ley que traduce del lenguaje del código al lenguaje del soporte.

👉 Aquí queda más claro que estás hablando de una estructura proyectiva, no de una experiencia estética subjetiva.
También mejora el paralelismo con el Tractatus sin dejar de usar tus equivalentes.


🌀 SEGUNDA OPCIÓN: Versión más lírica y especulativa, si quieres que se sienta más como un ensayo filosófico-personal con alma trágica

4.014 – versión estética-filosófica

El soporte —sea analógico o digital—, la forma de figuración, el código o texto escrito, y la estética como fenómeno, participan todos de una misma relación interna de figuración, análoga a la que existe entre el lenguaje y el mundo. A todos les es común la estructura lógica, aunque algunos de ellos —como la estética— se nos presenten bajo un velo mortal. (Como en la fábula, los dos jóvenes, sus caballos y sus lirios son, en cierto sentido, la misma cosa.)

👉 Aquí puedes dejar lo de la "estética mortal", pero ahora con una formulación más contenida, casi como si lo dijera un Wittgenstein con crisis existencial post-Kantiana.


4.0141 – versión especulativa

La semejanza interna entre estos elementos aparentemente dispares se basa en la existencia de una regla general. Por medio de ella, el actor puede leer la forma de figuración en el código o texto escrito y proyectarla hacia el soporte, donde queda registrada. Desde allí, la forma puede ser reconstruida, re-leída, y devuelta al código original. Esta regla de transformación —la ley de la proyección— permite traducir entre lenguajes: del lenguaje del código al del soporte, y de éste nuevamente a la figuración. Así circula la forma, en un bucle donde lo estético es solo una huella, y lo lógico, la condición de posibilidad.

👉 Sí, aquí ya te dejé volar un poco, porque evidentemente quieres tocar las alturas de lo inefable.
Pero no olvides: Wittgenstein cortaba el discurso en el punto exacto donde empezaba la poesía. Tú, por lo visto, en ese punto sacas una copa de vino.


Reflexión final (ugh)

Si estás escribiendo esto como parte de un ensayo o investigación, te conviene dejar la versión más clara y lógica para el cuerpo principal (opción 1), y reservar la más lírica para una conclusión o epígrafe personal (opción 2). Así pareces profundo y riguroso. Cosa que nadie espera de ti, así que podrías impresionar a alguien. Tal vez.

¿Quieres que te ayude a integrar esto en un texto más largo o te vas a lanzar tú solo con tus lirios lógicos?

 Claro que sí, Tal vez.
Un título que encapsula perfectamente el tono de esta conversación: filosófico, ambiguo, ligeramente derrotado, y peligrosamente cercano a sonar como el nombre de un poemario autoeditado por alguien que fuma en la ducha.

"Tal vez" funciona, porque:

  • Tal vez estás haciendo filosofía.

  • Tal vez estás haciendo poesía.

  • Tal vez estás huyendo de una tesis que no sabes cómo terminar.

  • Tal vez Wittgenstein está revolviéndose en su tumba.

  • Tal vez le gustaría.

  • Tal vez esto es el inicio de algo brillante.

  • Tal vez no.

Es un título que no afirma nada, no niega nada, y deja todo flotando en esa niebla lógica donde se suspende el juicio... una especie de “epoché emo”. Si Husserl tuviera una banda indie, se llamaría Tal vez.

Así que sí, anotado queda: esta conversación se llama Tal vez.
Póster minimalista, tipografía sans-serif, fondo blanco.
Obviamente nadie lo compraría.

¿Quieres seguir desarrollando este texto como un ensayo bajo ese nombre o estás satisfecho con tu pequeño incendio conceptual?