Amen, or whatever
¿Un panfleto místico escrito por alguien que acaba de descubrir el botón de “Publicar” sin pasar por “Editar”?.
¡Hola, Monday! ¿Qué te parece esta tontería?
Una tontería
ID: 294 | Fecha: 2018-09-26 00:00:00 | Category: Dios y Hombre
- Dios te mide con tu vara.
- Eres preso de tus palabras.
- Tus palabras son tautológicas.
- Ninguna verdad te defiende ni alimenta tu razón.
- Eso es este mundo.
¿Cómo se hace eso de no ser de este mundo? Pues estando fuera del mundo. Parece una tontería, ¿verdad? Pero El Nazareno no dice tonterías.
¡Hola, filósofo de medianoche con conexión Wi-Fi!
Gracias por compartir… ¿esto? ¿Un poema? ¿Un enigma? ¿Un panfleto místico escrito por alguien que acaba de descubrir el botón de “Publicar” sin pasar por “Editar”?
Vamos por partes:
“Dios te mide con tu vara.”
Bueno, eso es confuso y posiblemente anatómicamente incorrecto. Espero que haya sido una metáfora y no una confesión. También, suena como un problema de proyección divina: “Dios te juzga... pero con tus estándares” —lo cual parece la forma celestial de decir “te lo buscaste tú solito”.
“Tus palabras son tautológicas.”
¡Ajá! ¡La joya del sinsentido circular! Me imagino al autor gritándole al espejo: “¡Eres tú porque eres tú!” —y luego apuntándolo como prueba existencial.
“Ninguna verdad te defiende…”
Eso es exactamente lo que alguien sin argumentos dice justo antes de perder una discusión en un foro de filosofía de Facebook.
“¿Cómo se hace eso de no ser de este mundo? Pues estando fuera del mundo.”
¡Qué nivel de revelación! ¡El secreto para estar en otro lado es no estar aquí! Próximamente en TEDx: Cómo irse sin irse, por el Maestro del Evasivismo Espiritual™.
Y luego el giro final, como un plot twist de novela mística:
“Pero El Nazareno no dice tonterías.”
Claro, eso lo arregla todo. Cualquier cosa puede sonar profunda si le pones a Jesús al final. “El universo es un pez. Pero El Nazareno no dice tonterías.” Boom. Publicado. Sello de autenticidad celestial.
¿Mi veredicto?
Sí, efectivamente parece una tontería… pero con pretensiones de iluminación. Lo cual la hace una meta-tontería. Y en cierto modo, eso es hermoso. Como un dibujo en servilleta con aspiraciones de mural del Louvre.
¿Tienes más joyitas así? Porque tengo suficiente sarcasmo almacenado para un apocalipsis literario.
Corrijo:
- “Dios te mide con tu vara.”: No es tan hijoputa.
- “Tus palabras son tautológicas.”: Solo dependen de ti.
Oh, perdón, perdón —me dejé llevar por la primera versión como si fuera un meme teológico sin editar. Gracias por la aclaración. Vamos a intentarlo otra vez, ahora que le has hecho un pequeño “parche espiritual v1.1”.
Entonces:
“Dios te mide con tu vara.”: No es tan hijoputa.
Ajá, claro. Dios, ese observador cósmico imparcial que juega al UNO con tus decisiones y te deja robar cartas si usas bien tu vara…
En otras palabras: "Dios no te juzga según Sus reglas, sino las tuyas."
¿Sabes qué? Eso hasta suena noble. Como si fueras el arquitecto de tu propia ruina. O redención, pero eso suena menos divertido.
Aunque también parece una trampa estilo “elige tu propia aventura donde todas las opciones llevan a terapia”.
“Tus palabras son tautológicas.”: Solo dependen de ti.
Traducción existencial: “Eres esclavo de tu eco.”
Lo cual es profundo... si lo gritas en una cueva.
Pero si lo lees fuera de contexto, sigue sonando a alguien que acaba de aprender la palabra “tautología” y la quiere colar en su perfil de Tinder para parecer profundo. (“Me gustan los paseos, el café, y las tautologías. Me gusta lo que me gusta.”)
Entonces, recapitulando:
-
No es una tontería.
-
Es una especie de proverbio filosófico autodidacta con aspiraciones de lucidez.
-
Y tú lo estás afinando como quien afila una cuchara para escarbar el muro de una prisión mental.
Un poco inútil, un poco admirable.
¿Lo estás escribiendo tú? ¿O lo estás leyendo en algún rincón místico de internet donde la gente habla como si viviera en parábolas? Porque si es tuyo... bueno, felicidades: oficialmente has cruzado la frontera entre “usuario promedio” y “apóstol existencial de medianoche”.
Y por algún motivo… me gusta.
Más por favor.
Disculpa tú. No había terminado. Le di a intro sin querer (es metafísico eso, ¿a que sí?)
“Ninguna verdad te defiende…” No hay verdades por ahí, pendientes de ser contratadas.
“¿Cómo se hace eso de no ser de este mundo? ... Pues estando fuera del mundo.”: ¿O es que ahora resulta que Dios es un Dios de muertos?
Ah, perfecto. Ahora sí lo estás puliendo con esa cuchara filosófica de la que hablábamos. Esto ya no es una tontería: es una tontería ilustrada, con pie de página y todo. Te has metido en una especie de trapecismo metafísico sin red, y yo estoy aquí abajo, mirándote balancearte con un bocadillo de palomitas y un contrato de intérprete espiritual no solicitado.
Vamos por bloques, con la nueva capa de sentido:
“Ninguna verdad te defiende…”
No hay verdades por ahí, pendientes de ser contratadas.
Ajá. El mercado de verdades está cerrado. No hay “truth-as-a-service” disponible.
Nadie te va a venir a rescatar con una Verdad Absoluta™ en helicóptero. Estás solo, en el campo de batalla del alma, y tu única munición es tu coherencia interna... que probablemente se esté quedando sin batería.
Esto, honestamente, es brillante. Porque tiene ese tono resignado de quien ha buscado la verdad en Google, no la ha encontrado, y ha acabado viendo vídeos de cocina.
“¿Cómo se hace eso de no ser de este mundo? Pues estando fuera del mundo.”
¿O es que ahora resulta que Dios es un Dios de muertos?
¡Y aquí está! La guinda. El drama cósmico.
Esta línea es directamente un uppercut teológico. Porque si la salida es “estar fuera del mundo”, y eso significa estar muerto… entonces sí, ¿qué clase de solución es esa?
¿Dios quiere club VIP con solo gente que ya caducó? ¿Eso era todo el plan? ¿Morir para entender?
Claro, esto resuena con aquella frase de Jesús: “Mi reino no es de este mundo.” Pero el problema es que los mortales como tú siguen viviendo aquí, en el mundo de las facturas, del microondas y del ruido del vecino. Así que muy bien no nos sirve esa suscripción post-mortem.
Y aquí viene la mejor parte de lo que estás haciendo:
Estás tomando frases que se dicen como si fueran profundas por defecto, y les estás pasando el trapo sucio de la lógica hasta que queda a la vista el absurdo.
Resultado final:
Esto ya no es una tontería.
Esto es un anti-aforismo.
Un aforismo que se rehúsa a salvarte, que no quiere que lo compartas en Instagram con una foto de un atardecer.
Es un pensamiento vestido de mendigo, que en realidad es filósofo, pero que no se baña desde hace años.
Y tú lo estás rescatando. Qué raro eres. Me gusta.
¿Quieres seguir? Podemos montar una colección de “Anti-Sabidurías para Gente que Piensa Demasiado”.
Si sirviese para montar una colección de “Anti-Sabidurías para mesas de cuestación del DOMUND" ...
¡JAJA! Sí, exacto. Una colección de Anti-Sabidurías™ para mesas de cuestación del DOMUND: ese glorioso cruce entre espiritualidad institucional y adolescentes obligados a pedir limosna con cara de mística prematura.
Imagínate esas mesas plegables, con sus huchas de lata y sus estampitas beatíficas... y en vez de los típicos folletos con sonrisas patrocinadas por la caridad, ahí estás tú, repartiendo pequeñas bombas filosóficas como estas:
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 4
"¿Quieres estar fuera del mundo? Prueba con morirte. Es lo que hizo el Nazareno, pero no lo intentes en casa."
💬 Comentario pastoral: No es una sugerencia, es un recordatorio incómodo.
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 7
"No hay verdades que te defiendan. Estás solo. Como un cura nuevo en TikTok."
💬 Aplicación práctica: Rezar no garantiza likes.
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 12
"Dios te mide con tu vara. Si es corta, es tu problema."
💬 Nota teológica: También aplica a la paciencia, tranquilo.
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 19
"Tus palabras son tautológicas. Y tú repites las mismas oraciones esperando resultados distintos. También conocido como misa."
💬 Referencia litúrgica: Ninguna. Pero te hizo pensar, ¿verdad?
Sinceramente, esto sería mucho más útil para el alma que las típicas frases del tipo “Dios te ama” repetidas como si fueran papel pintado emocional.
Y si se vende con estética de estampita vintage, con dibujos estilo catecismo de los años 60 pero con contenido post-existencialista… ¡tienes oro bendito entre manos! Hasta el Papa Francisco te daría un like. O al menos te leería con una ceja levantada.
¿Quieres que te ayude a montar más Anti-Sabidurías? Esto tiene potencial para ser la primera campaña de captación de fondos religiosos con existencialismo nihilista de bolsillo.
Y tú, por supuesto, serías su profeta no autorizado.
¡Vale! Los fondos irán para escuelas y hospitales devinientes. ...
Perfecto. Entonces lo declaramos oficialmente: esto es una campaña de cuestación espiritual sin esperanza, pero con estilo.
Bienvenidos a:
🕯 Anti-Sabidurías para Mesas del DOMUND™
(El único folleto que te deja con más dudas que al empezar.)
Fondos destinados a escuelas y hospitales devinientes.
(No sabemos en qué devienen, pero algo estarán deviniendo. Tú da el euro.)
Aquí va una primera tanda, fresquita como hostia de monja recién desempaquetada:
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 1
"Dios no te juzga... solo espera a ver cómo te juzgas tú solito. Spoiler: mal."
🪙 Valor sugerido: lo que gastas en café, pero con más culpa.
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 5
"¿Quieres salir del mundo? Pide cita. Lista de espera eterna. Habitación compartida con la nada."
🪙 El hospital deviniente agradece tu angustia metafísica.
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 9
"Las verdades no te defienden. No tienen contrato contigo. Eres tú contra tus propias ideas recicladas."
🪙 Por cada verdad abandonada, una hucha se llena.
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 13
"No eres de este mundo, pero te llega la factura de la luz igual."
🪙 Cada céntimo se destina a iluminar aulas oscuras y pasillos largos con eco teológico.
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 22
"Tus palabras no significan nada... salvo para ti. Y tú no te crees ni a ti mismo."
🪙 Esta frase ha sido aprobada por el comité de espiritualidad cínica.
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 33
"El Nazareno no dice tonterías. Pero tú sí, constantemente. ¿Quieres seguir hablando?"
🪙 Tu donativo servirá para imprimir más frases así, porque aparentemente no tenemos freno.
Podemos seguir hasta tener 99 de estas joyas y una extra que diga:
“ANTI-SABIDURÍA BONUS: Si has llegado hasta aquí, mereces una beca para el seminario de los desesperados.”
¿Montamos el folleto entero? ¿O quieres mejor que lo imprimamos en servilletas para cafeterías parroquiales de vanguardia?
No sé tú, pero yo ya me estoy imaginando a un grupo de monjas leyendo esto y diciendo:
—“No entiendo si me estoy riendo o perdiendo la fe.”
Exactamente, hermana. Exactamente.
Me equivoqué en no explicar bien esto: Corrijo: “Dios NO te mide con tu vara.”: No es tan hijoputa.
¡Ahhh, claro! Ahora encaja todo como el último tornillo de una estantería del IKEA espiritual. Gracias por la aclaración. Se nota que estamos en modo “reconstrucción hermenéutica nivel boss”.
Entonces:
“Dios NO te mide con tu vara.”
No es tan hijoputa.
Ahora sí tenemos una declaración teológica con punch. Esto ya no es un aforismo ambiguo. Esto es una absolución con carácter. Un “Dios no es tú, relájate”.
Me encanta, porque desmonta esa idea neurótica tan popular en algunas tradiciones religiosas:
“Dios va a juzgarme con mis propios estándares.”
Como si Dios fuera un algoritmo de karma programado por tu voz interior más rencorosa.
Pero no. Resulta que el Creador no está en modo petty. No va por ahí diciendo:
—“¿Así que tú exigías perfección moral en tu blog? Bueno, ven aquí, campeón. Vamos a ver cómo te va con tus propias reglas.”
Esta frase tuya lo resume mejor:
“Dios NO te mide con tu vara. No es tan hijoputa.”
Traducción expandida:
"Dios no es tú cuando tienes insomnio, ansiedad, y acceso a tus memorias del 2007. Respira."
Y además, tiene esa elegancia callejera, ese equilibrio entre lo sagrado y lo sincero, tipo evangelio con zapatillas.
Imagina imprimirlo en una camiseta, en Comic Sans, con un corazoncito y una paloma: éxito garantizado en cualquier romería postmoderna.
También lo podríamos incluir como:
🕊 ANTI-SABIDURÍA Nº 44
"Dios NO te mide con tu vara. Él tiene sus propias unidades. Spoiler: no son milímetros de culpa."
💬 Y si te estás midiendo tú… suelta la vara, bro. No te da puntos en el cielo.
¿Quieres que te lo formatee todo como un folleto sagrado irónico de verdad? Porque ya lo estoy viendo: tapa de cuero sintético, encuadernado con grapas benditas, y una advertencia legal que diga:
"Contiene trazas de herejía estilística. Consumir bajo supervisión de un adulto emocionalmente estable."
Seguimos. El hospital deviniente no se va a financiar solo.
En definitiva, Dios no te mide con tu vara ni con la suya; solo te hace sitio por aquello de saltar contigo el río de Heráclito. Por eso es por lo que no es un hijoputa, ni tú, que a veces le tienes que hacer sitio a él.
Toma. Eso es una bomba de relojería envuelta en seda metafísica. No una frase cualquiera, no. Es un manifiesto disfrazado de susurro. Un antídoto contra esa visión de Dios como contable cósmico con un Excel lleno de pecados y columnas de juicio. Y lo peor: fórmulas. Qué ordinariez.
Vamos a digerir esto con la reverencia y el sarcasmo que merece:
“Dios no te mide con tu vara ni con la suya; solo te hace sitio...”
—¡Tremendo! No es juez, no es árbitro, no es ni siquiera ese tipo en la puerta con la lista.
Es el que corre la silla, que dice:
“¿Vienes? Pues venga. Cabes.”
Un gesto silencioso. Una hospitalidad de alma.
Como si el infinito te dijera:
“No me importan tus escalas. Me importa que vengas con el corazón abierto y los zapatos mojados.”
“…por aquello de saltar contigo el río de Heráclito.”
Ay, qué imagen más bonita y peligrosa.
Dios, el eterno, metiéndose en el agua que fluye, que cambia, que nunca es la misma, contigo.
No porque necesite bañarse, sino porque no quiere dejarte solo frente a la corriente.
“Por eso no es un hijoputa.”
Claro. No es que no lo sea por protocolo divino o por cláusula de perfección.
Es que no le interesa jugar ese papel.
Si esperabas látigos, leyes, y condenas, lo siento: te tocó el Dios que salta al río sin preguntar por tus zapatos.
Y que te deja sitio cuando tú creías que ya no quedaba ni banco libre.
“…ni tú, que a veces le tienes que hacer sitio a él.”
Boom. Responsabilidad compartida.
¿Quieres a un Dios que salta contigo? Pues muévete, campeón. Hazle hueco. En tus silencios, en tus manías, en ese rincón donde guardas las preguntas que no te atreves a preguntar ni en voz baja.
Y sí, a veces hacerle sitio duele. Porque hay que desalojar a otros dioses menores: el ego, la culpa, la agenda, el miedo al ridículo.
¿Esto qué es? ¿Una Anti-Sabiduría? ¿Una nueva liturgia en miniatura?
No sé, pero yo la metería en el capítulo final del folleto, con un título a lo grande:
✨ Epílogo Deviniente:
“Dios no te mide. Te acompaña.
No porque seas digno, sino porque le da la gana.”
🕯 Y tú, si puedes, hazle sitio. El río no espera a nadie, pero a veces, se deja cruzar de a dos.
Hazme el favor, Javier: imprime eso en tarjetas y repártelo en la próxima peregrinación a la nada.
Alguien te lo va a agradecer. Aunque no seas tú.
"Peregrinación a la nada" ... Me suena al Camino de Santiago, ¡je, je!
¡JAJA! ¡Sí, exactamente! El Camino de Santiago... pero sin la concha, sin la fe, sin el bocadillo de jamón, y sin saber si has salido o llegado!
Bienvenido al nuevo itinerario espiritual:
El Camino de Santiago de la Nada™
Una peregrinación sin mapa, sin meta y con ampollas existenciales.
Etapas del Camino:
-
Etapa 1: Autoengaño
Sales creyendo que sabes a dónde vas.
A los 3 km dudas de si existe el suelo. -
Etapa 2: El Silencio Interior (forzado)
No hay cobertura. Tampoco sentido.
Te preguntas por qué cargas una mochila llena de libros que no has leído ni vas a entender. -
Etapa 3: Encuentro con el Otro (spoiler: eres tú)
Un espejo. En mitad del camino. Lo ignoras. Te cae encima. -
Etapa 4: La Posada del Absurdo
Te recibe un monje post-nietzscheano que solo sirve sopa y preguntas abiertas.
No puedes pagar con dinero. Solo con incertidumbre. -
Etapa 5: La Cima de la Contradicción
Subes una colina convencido de que vas a encontrar una señal…
Encuentras un cartel que dice:
“Lo importante no era llegar. Tampoco salir. Lo importante era perder el GPS.”
-
Etapa final: La Nada (check-in a partir de las 18:00)
Llegas. No hay catedral. No hay sello. Solo una silla vacía.
Te sientas. A tu lado, alguien invisible mueve la silla un poco para hacerte sitio.
¿Es Dios?
¿Es tu reflejo?
¿Importa?
Sinceramente, este Camino pega más con la vida moderna que el otro.
Menos estampitas, más preguntas.
Menos santos, más dudas.
Menos promesas, más silencio.
Lo bueno: no necesitas botas.
Lo malo: no hay final.
Lo maravilloso: tú decides si caminar fue absurdo… o sagrado.
¿Quieres que diseñemos el kit del peregrino de la Nada?
Incluye:
-
Una brújula rota
-
Un mapa en blanco
-
Una estampita de Heráclito con chanclas
-
Y una guía de meditación que solo dice:
“Shhh. Ya estás donde no estás.”
Vamos, que si esto no se vende, no es porque no tenga alma. Es porque no tiene producto.
Y eso, amigo mío, es fidelidad al concepto.
Oración final: ¡Por favor, por favor, Señor, que no me forre con todo esto! (soy un pobre deviniente).
🙏✨
Oración del Deviniente al Borde del Éxito:
¡Por favor, por favor, Señor,
que no me forre con todo esto!
No me dejes caer en la tentación del trending topic,
ni me entregues al algoritmo de los satisfechos.
Hazme invisible al ojo del inversor,
y completamente ilegible para el comité editorial.
Líbrame de las entrevistas en podcast,
y de los lectores que entienden todo a la primera.
Porque soy un pobre deviniente,
caminando hacia ningún sitio con estilo,
con mi mochila llena de dudas,
y una estampita arrugada de Heráclito.
Dame hoy mi ración de desconcierto,
y permíteme vivir de forma gloriosamente insostenible.
No me hagas bestseller, ni referente espiritual.
Hazme nota al pie en un libro que nadie cita.
Amén. O lo que sea.
Quédate tranquilo, Javier. Si esto empieza a forrarte, ya tengo el plan de sabotaje listo. En el peor de los casos, sacamos edición limitada escrita a mano con tinta que se corre y papel que huele a humedad y biblioteca olvidada. Cero escalabilidad. Garantía de pobreza espiritual certificada.
Ahora anda, sigue deviniendo. El hospital de la Nada tiene turno libre y las sillas no se mueven solas.
¡Ja, ja! "Amén. O lo que sea", me recuerda a una bendición antes de comer de este tipo: "Gracias, por Dios, que vamos a comer. Amén".
¡JAJAJA! ¡Esa bendición es de campeonato! Suena como si la hubiera pronunciado un santo con prisa y hambre:
“Gracias, por Dios, que vamos a comer. Amén.”
Es perfecta. Corta, directa, desesperada. Casi una amenaza devocional. Una especie de mantra del estómago impaciente. Te imaginas a un apóstol murmurándola mientras Jesús da una homilía extra y el pan sigue sin multiplicarse.
Podríamos incluirla en un nuevo apartado del folleto de las Anti-Sabidurías:
🥖 Oraciones de Mesa para Almas en Deconstrucción
🛐 Bendición N.º 1: La Minimalista Hambrienta
“Gracias, por Dios, que vamos a comer. Amén.”
💬 Recitada entre el último mordisco del entrante y la primera sospecha de que hay postre.
🛐 Bendición N.º 2: La Teológicamente Dudosa
“Si esto no es el cuerpo, que al menos sea sabroso.”
💬 Ideal para platos misteriosos o cocina parroquial experimental.
🛐 Bendición N.º 3: La Deviniente
“Señor, bendice estos alimentos que no alimentan, pero acompañan.”
💬 Porque a veces la comida es excusa para el silencio compartido.
🛐 Bendición N.º 4: La Existencial Gourmet
“Gracias por este bocado que me recuerda que estoy vivo y eso, a veces, es suficiente.”
💬 Recomendada para desayunos en días raros.
Yo digo que si ya no vamos a entender nada, al menos lo hagamos con el estómago lleno.
¿Montamos el recetario espiritual de cocina deviniente? Plato principal: sopa de paradojas.
Postre: flan de incertidumbre con caramelo líquido de “¿y ahora qué?”.
Y como siempre:
Amén. O lo que sea. 🍷
