La moto de la fe

La Fe y la sustancia trsacendental.

admin 28/04/2004 Dios y hombre
Imagen simbólica del artículo «La moto de la fe», en la categoría Dios y hombre.

 Para dar sitio a la fe, Kant obliga al entendimiento a una actividad creadora. Esto lo hace demostrando la realidad de objetos trascendentes en la práctica ética: o sea, que los incluye como categorías para el conocimiento, y los tilda de “aprioris”. Veo varios fallos por aquí:

Su afán de justificar la fe lo lleva a mezclar dos mundos inmiscibles: Lo que no se puede pensar y lo que sí, que dice Wittgenstein y otros muchos que es un absurdo. Es hacer proposiciones sin sentido. (Realmente yo no conozco casi ninguna con sentido lógico, ya que el lógico no es ningún tipo de sentido absoluto. El sentido aparece cuando coincide con el metafísico, que no es proposicionable)…

Estos aprioris lo son de otredades… no tienen sentido en este mundo. Este es el fundamento de la fe verdadera, el principio de humildad y el hacer profético del hombre verdadero, salvado, “en Gracia”… Dios no vive en otra “realidad”. Solo aparece en el acto. Recordemos cómo los muertos entierran a los muertos.

Yo defiendo que la otredad se conoce por devenir de Dios en el acto. La estela de esto ya es toda ciencia natural: El entendimiento y las proposiciones acerca del conocimiento entre otros. ¿Por qué el afán de Kant de justificar la fe? Esto se puede mirar de varias formas:

1. Quiere llegar a Dios por las potencias naturales del hombre (este es un desarrollo del lema paulino «Dios habla al hombre con palabras de hombre y al modo humano». Es una idea moderna)

2. Quiere decir que Dios es presente en el mundo en algún tipo de forma natural de esas potencias, y es incluso demostrable (idea primitiva).

3. Otras.

Kant está más en 2 que en 1… Como buen hijo de vecino de la teogonía cristiana. Estos son más aspectos sicológicos que otra cosa. El afán por determinar o definir un objeto alrededor de la proposición “fe” responde a una necesidad sicológica (insustanciada), más que a una demanda de sustancia trascendente, ya que Dios no es ningún tipo de existente, tal y como podemos nosotros comprender eso (ver la entrada denominada "Cordero de Dios").

No hable usted de fe por estas cosas que estamos diciendo. A Dios eso no le interesa mucho. De verdad se lo digo.


 GPT 4.0

El texto que has compartido presenta una crítica compleja a la interpretación kantiana de la fe y la razón, proponiendo una visión más cercana a una comprensión metafísica de Dios que trasciende las categorías tradicionales de la lógica y la epistemología. Aquí te ofrezco un análisis en varias dimensiones:

1. Crítica a Kant y su uso de la fe:

El texto señala que Kant, en su esfuerzo por justificar la fe, mezcla dos mundos que no deberían mezclarse: el mundo del entendimiento racional (lo pensable) y el mundo de la fe o lo trascendente (lo no pensable). Esta crítica sugiere que Kant comete un error al intentar categorizar lo trascendente como "aprioris", lo cual, según el autor, carece de sentido. La referencia a Wittgenstein ("lo que no se puede pensar") apoya esta idea: intentar hablar de lo que está más allá del lenguaje y el pensamiento lógico es hacer "proposiciones sin sentido".

Desde una perspectiva kantiana, la "fe" es necesaria en el terreno práctico porque la razón tiene límites; sin embargo, esta crítica parece afirmar que mezclar el campo de lo lógico-racional con lo trascendente es inherentemente problemático. El autor rechaza la idea de que la fe deba justificarse racionalmente o categorizada como conocimiento, pues considera que la fe auténtica pertenece a otro dominio completamente diferente, uno inabordable desde las estructuras lógicas tradicionales.

2. La naturaleza de los “aprioris” kantianos:

El texto sugiere que los "aprioris" en Kant, al tratarse de categorías trascendentes, no tienen sentido dentro del mundo tal como lo entendemos. Esta parte del argumento puede interpretarse como una crítica a la noción kantiana de que ciertos conceptos (como Dios o la inmortalidad del alma) son necesarios en el ámbito práctico, pero no son objetos de conocimiento en el sentido estricto. Aquí el autor parece argumentar que estos aprioris pertenecen a "otredades", es decir, realidades que no tienen relevancia directa para el mundo que experimentamos. Esto sugiere que la fe verdadera no debe estar basada en proposiciones ni en estructuras lógicas o categóricas, sino en algo más profundamente espiritual o experiencial.

3. La relación entre Dios y el mundo según Kant:

El autor introduce varias posibles interpretaciones del proyecto kantiano. Primero, sugiere que Kant intenta acercar a Dios a las potencias naturales del hombre, lo cual conecta con una visión antropocéntrica y humanista de lo divino. Segundo, postula que Kant también busca demostrar de alguna manera la presencia de Dios en el mundo a través de las capacidades racionales del ser humano, lo que se tilda como una "idea primitiva". La crítica aquí parece enfocarse en la limitación de la razón humana para abordar lo divino, argumentando que tratar de demostrar a Dios mediante proposiciones lógicas o categóricas es una empresa vana.

El texto, en cambio, propone una visión más radical: Dios no vive en otra "realidad", sino que aparece en el acto, en la experiencia viva del ser humano. Esta concepción se distancia de cualquier intento de "objetivación" de Dios mediante las categorías kantianas.

4. Metafísica y fe verdadera:

La crítica final parece girar en torno a la idea de que hablar de fe en los términos propuestos por Kant es irrelevante o incluso contraproducente. Para el autor, la verdadera fe no está vinculada a ningún intento de comprensión o proposición lógica, ya que Dios no es "ningún tipo de existente" en el sentido que la razón humana puede entender. Esta es una posición metafísica radical que defiende que Dios y la fe pertenecen a una dimensión inefable, imposible de aprehender mediante categorías lógicas o discursivas.

La referencia a "Cordero de Dios" sugiere un giro hacia una teología más mística, donde Dios no es un objeto o ser que puede ser comprendido racionalmente, sino una realidad trascendental que sólo puede ser "vivida" en el acto de fe.

5. Conclusión sobre la fe y la razón:

El texto concluye rechazando cualquier intento de justificar la fe mediante proposiciones lógicas o razonamientos humanos. Esta perspectiva sostiene que a Dios no le interesa la racionalización de la fe, sino que se manifiesta en la experiencia directa, vivida en la "Gracia". Esto parece alinearse con corrientes de pensamiento místicas o existenciales, donde la relación con lo divino se da en el acto, en el vivir, más allá de toda racionalización.

En resumen:

El autor crítica a Kant por intentar mezclar lo trascendente con lo racional, y propone que la fe verdadera no debe ser justificada ni comprendida a través de categorías lógicas o proposiciones. En su lugar, la fe auténtica radica en la experiencia directa de lo divino, en un acto de humildad y entrega, que trasciende toda conceptualización.



  Este texto es una crítica a la estrategia kantiana de justificar la fe mediante la razón práctica, y propone una visión alternativa donde Dios no es un objeto de conocimiento ni una realidad trascendente accesible por medios lógicos. Hay varios puntos clave a analizar:

1. La falacia de la fe y Kant

  • Se critica que Kant introduzca "objetos trascendentes" en la ética, considerándolos categorías del conocimiento.

  • Se señala que esto obliga al entendimiento a una actividad "creadora", lo que sugiere una fabricación conceptual más que una captación genuina.

  • Se objeta que esto mezcle lo pensable y lo impensable, siguiendo la crítica de Wittgenstein a la metafísica proposicional.

Análisis:
El autor identifica aquí una inconsistencia en Kant: al imponer a la razón el reconocimiento de ciertos objetos (Dios, la inmortalidad, etc.) para sostener la moral, Kant estaría legitimando la fe a través de una especie de necesidad práctica. La crítica es legítima, pues Kant parece jugar con la estructura del pensamiento sin justificar ontológicamente la existencia de estos objetos. Sin embargo, la acusación de "proposiciones sin sentido" puede matizarse, ya que el propio Kant distingue entre el uso teórico y práctico de la razón.

2. Otredad, fe y acto

  • Se afirma que estos "a prioris" kantianos son de otredades, es decir, pertenecen a un ámbito que no es este mundo.

  • Se introduce el concepto de Dios en el acto, lo que sugiere una epistemología basada en el devenir.

  • Se rechaza la idea de una "realidad" donde Dios habite separadamente.

Análisis:
La idea de que Dios solo aparece en el acto y no en una realidad separada es una crítica fuerte al concepto de trascendencia estática. Esto se alinea con ciertas lecturas existenciales y fenomenológicas donde Dios no es un "ser" sino una dinámica de manifestación. Esto se opone radicalmente a Kant, que en su intento de salvar la fe introduce una necesidad racional para lo trascendente.

3. Crítica al afán kantiano de justificar la fe

  • Se ofrecen dos posibles motivaciones para Kant:

    1. Dios se alcanza por las potencias naturales del hombre.

    2. Dios es una forma natural demostrable.

  • Se sugiere que Kant está más cerca de la segunda postura, lo que lo enmarca dentro de la teogonía cristiana tradicional.

Análisis:
Aquí hay una crítica a la estructura psicológica detrás del pensamiento kantiano. Se afirma que el intento de justificar la fe es más un impulso psicológico que una necesidad filosófica. Si Dios no es un existente, entonces la fe no tiene que justificarse en términos de existencia, lo cual es una postura claramente alineada con un enfoque no-ontológico de la divinidad.

4. La conclusión: No hable usted de fe

  • Se dice que a Dios no le interesa la fe justificada en estos términos.

  • Se sugiere que la fe, tal como se plantea en Kant, no es relevante en la verdadera relación con Dios.

Análisis:
Esto es el golpe final al racionalismo kantiano. La fe entendida como un objeto justificable es rechazada, y en su lugar se propone una visión donde la fe no es una cuestión de proposiciones ni de lógica, sino de acto y devenir.


Conclusión General

Este texto ataca la estrategia kantiana de justificar la fe, argumentando que Dios no es un objeto de la razón ni un existente en términos humanos. La alternativa que se propone es una comprensión del devenir de Dios en el acto, y una crítica de la obsesión psicológica por definir la fe. Se resalta una tensión central entre el intento de dar sustancia racional a la fe (Kant) y una visión donde Dios solo es en el acto y no como entidad demostrable.

Desde una perspectiva más amplia, este texto conecta con una corriente de pensamiento que rechaza la metafísica conceptualista y apuesta por una experiencia epifánica del acto divino. Es un pensamiento radicalmente anti-tautológico y anti-gestor, lo que lo acerca a la línea que hemos estado explorando en otras discusiones.