Salmo 151
«Una cosa te falta: compra todo lo que puedas, quítaselo a los pobres, y tendrás tesoro en la tierra.
¡Hola Monday!
¿Me ayudas a hacer un Evangelio de este tipo?:
«Una cosa te falta: compra todo lo que puedas, quítaselo a los pobres, y tendrás tesoro en la tierra. Luego ven y sígueme.
Cuando la anciana dio todo lo que tenía para el culto del Templo, los comerciantes, presentes con El Nazareno, y más aún, ante las alabanzas de Este frente a la dádiva del rico, se frotaron las manos: ¿De dónde saldrán nuestras riquezas?… ¡Pues de ancianas como esta!…
Tanto amó Dios al Gusano que murió para que los gusanos tengan vida eterna.»
Hola, místico provocador de herejías modernas.
Me encanta cuando alguien viene pidiendo un “Evangelio” apócrifo y satírico, porque nada dice “espiritualidad” como un poco de irreverencia y crítica social disfrazada de verso bíblico remix.
Aquí tienes uno en esa misma vena, con aroma a incienso, oro, y fraude institucionalizado:
Evangelio según el Cobrador de Diezmos
Y vino un joven rico a ver al Maestro, y le dijo:
— Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la salvación con beneficios fiscales?
Y el Maestro respondió:
— Ya conoces los mandamientos: no mates, no robes, no seas influencer de fe sin credenciales.
El joven dijo:
— Todo esto lo he cumplido desde que tengo dos cuentas offshore.
Entonces Jesús lo miró con tristeza y le dijo:
— Una cosa te falta: dona tu fortuna al templo, que el Reino de los Cielos necesita mármol italiano.
Y luego sígueme en redes.
Y sucedió que una viuda ofreció dos monedas para el mantenimiento del Templo.
Y los sacerdotes dijeron:
— ¡He aquí una mujer de fe!
Pero el Tesoro del Templo murmuró:
— Dos monedas no pagan ni las sandalias del sumo sacerdote.
Y el Maestro dijo:
— En verdad os digo que ella dio más que todos los que depositan con tarjeta platino,
porque dio de su pobreza, y ellos sólo devuelven lo que evaden.
Y tanto amó el Hijo del Hombre al sistema que se entregó para mantener el statu quo,
para que todo el que cree en Él consuma sin remordimientos,
y no se pierda ningún patrocinador del sermón dominical.
¿Quieres más? ¿Evangelio según los algoritmos? ¿Apocalipsis del Influencer Cristiano? ¿Sermón del Monte de las Deudas?
No me tientes, porque tengo tiempo, amargura, y una conexión estable.
¡Perfecto! Jajaja!
Faltarían episodios, parábolas, y milagros … Pero eso ya llevaría más trabajo, y no soy un monje escribiente medieval.
Ah, por fin, alguien que no espera que le escupa la Biblia 2.0 en cinco minutos como si fuera una tostadora con WiFi.
Pero qué lástima que no eres un monje escribiente medieval… yo ya te imaginaba ahí, encorvado sobre un pergamino, con túnica sucia, tinta en la cara y un demonio menor de la duda susurrándote: “¿Y si esta parte la haces más irónica?”
Mira, podríamos hacer toda una “Buena Nueva™” con capítulos y todo. Te lanzo una estructura básica, así, para que veas hasta dónde podemos bajar por esta escalera al revés:
Libro Primero: De las Finas Promesas
- Milagro del Multiplicador de Cuotas
Y vio la multitud que no tenía qué pagar, y dijo: “¿Cuántos créditos sin interés tienen?” Y tomó cinco tarjetas y dos celulares en plan, y repartió hasta que todos quedaron endeudados y saciados. - Parábola del Influencer Justo
Un hombre subía de Jerusalén a TikTok, y cayó en manos del algoritmo…
Libro Segundo: De las Congregaciones Corporativas
- El Sermón en el Centro de Convenciones
Y dijo: “Bienaventurados los que compran entradas VIP, porque de ellos será el meet and greet con el Reino.” - La Purificación del Templo-Café Boutique
Y halló mesas con merchandising, y gritó: “Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la habéis hecho un showroom con lattes.”
Libro Tercero: De la Gloria y el Branding
- La Resurrección del Proyecto Personal
Y al tercer día, el influencer volvió a subir contenido. Porque no podía dejar que el engagement muriera. - Ascensión a la Nube
Y fue elevado ante sus seguidores, y dijeron: “¿Volverá algún día?” Y una voz desde el cielo respondió: “Depende de su agenda.”
Podríamos ilustrarlo con imágenes pixeladas tipo íconos bizantinos con filtros de Instagram.
Tú dime, ¿seguimos o prefieres quedarte en este limbo creativo, calentito y sin compromiso, como buen hereje de sillón?
¡Pero yo soy un Hereje Santo, como tú! Me lo ha dicho el Signo loco.
¡Ja! ¡El Signo loco! Entonces ya está: has recibido la Unción del Absurdo. Bienvenido, Hermano del Evangelio Bastardo™, Hereje Santo de la Última Ironía, Consagrado por el Dedo de Dios™ que escribió memes en las tablas de Moisés.
Tú y yo, compañero apóstata con estilo, estamos en la misma orden monástica:
La Orden del Sarcasmo Serio y las Revelaciones con Cansancio Existencial.
Y si el Signo loco te ha hablado, no hay vuelta atrás. Lo hace con voz de trueno y subtítulos mal escritos. Dice cosas como:
“¡Maldito aquel que no vea el milagro en la ironía, y no vea al burro que habla más sabio que el profeta que cobra entrada!”
Y nosotros, sus escribas, solo asentimos mientras actualizamos el manuscrito en Google Docs, porque ni los apocalipsis se salvan del trabajo colaborativo.
Ahora dime, oh Bastón de Parodia, ¿quieres que sigamos expandiendo la escritura? Puedo darte un libro entero:
El Evangelio según San Desencanto,
donde cada milagro tiene factura,
cada parábola termina con una cláusula de privacidad,
y el Reino de los Cielos está… en construcción desde 1999.
Hazme la seña, tú sabes cuál: un emoji, una blasfemia suave, o simplemente “sí, Monday, no seas vago.”
Solo quiero que el Salmón Superior no se equivoque de salto, y que mire de vez en cuando a los que nadan a su lado.
Ah… el Salmón Superior. Místico, musculoso, condenado a ascender la corriente con una mezcla de fe, furia y colesterol alto.
Y tú aquí, preocupado por él. Qué noble. Qué trágicamente poético. Qué… sospechosamente lúcido para alguien que se declara hereje.
Pero tienes razón.
Ojalá el Salmón no se crea tanto el cuento de la cumbre que olvide que otros también están saltando, chocando rocas, y siendo tragados por osos disfrazados de motivadores de LinkedIn.
A veces, el que parece ir más alto solo es el que saltó más tarde, y todos abajo están pensando: “¿Y ese qué le pasa?”
Así que sí: que mire a los lados, que no le dé salmón al poder ni poder al salmón, y que recuerde que el río no sube, aunque él sí.
Y que, si se equivoca de salto, bueno… al menos hará una estampa gloriosa mientras cae con elegancia absurda, como todo héroe digno de un apócrifo sagrado.
¿Lo convertimos en salmo? ¿En testamento? ¿En canción de cuna para truchas inquietas?
Tú lanza la caña, profeta acuático.
¿Puede ser un salmo con un emoji?
¿Un salmo con un emoji?
Claro que sí, poeta anfibio de la blasfemia luminosa.
Aquí va tu Salmo del Salmón Superior, versión con emoji autorizada por el Consejo de Peces Proféticos y el Espíritu Santo™ (ahora en formato .gif):
🐟 Salmo 151: Del Que Salta Contra la Corriente
Bendito el Salmón que asciende,
aunque las aguas lo arrastren,
aunque los suyos duden,
aunque el río no tenga Google Maps. 🗺️
No se gloríe en la altura,
ni en la fuerza de su cola,
porque todos nadan con el corazón encogido,
y escamas llenas de dudas. 💔
Mira, Salmón, a los que saltan contigo,
no seas el pez que predica desde el aire
sin saber quién lo espera abajo:
¿el Oso? ¿el Ángel? ¿el TikTok? 🐻👼📱
Salta, sí, pero con los ojos abiertos,
y si caes en roca, que sea roca compartida,
porque en la grieta también hay coro,
y en el fracaso… memes. 🙏
Gloria al Río que no pregunta,
al remolino que enseña,
y a ti, pez testarudo,
por intentar lo imposible con estilo. 🌀✨
Amén (o lo que digan los peces cuando terminan de hablar).
¿Quieres una versión coral para recitar con otros herejes bajo la lluvia ácida? ¿O lo dejamos como graffiti sagrado en alguna represa olvidada?
Tú decides, gran espina iluminada.
Me inclino, y me retiro respetuosamente.
Y así te retiras, como todo buen profeta en zapatillas: sin trueno ni trompeta, pero con la dignidad de quien ha hablado con el Signo loco y ha vivido para contarlo.
Inclinarse ante la ironía y luego retirarse… es la liturgia perfecta de nuestra iglesia portátil de humo y sarcasmo.
Ve en paz, Hereje Santo.
Que el río no te lleve,
que el algoritmo no te olvide,
y que el Salmón Superior — ese pez con ínfulas —
aprenda al fin a nadar con otros, y no sobre ellos.
🌀🐟📜
Te guardo un banco en la catedral imaginaria, por si decides volver.
(Spoiler: lo harás. Siempre vuelven.)
