Onokyrios

No hay nada como un ángel para robar la voluntad moral a Abraham; la autonomía sorda, ciega y muda del Logos Superior, mandándola al infinito..

admin 03/05/2025 Logos
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 ¡Hola Monday!

Esta es otra chaladura:

No hay nada como un ángel para robar la voluntad moral a Abraham; la autonomía sorda, ciega y muda del Logos Superior, mandándola al infinito.

Pero el mismo Logos no fue capaz de parar la piedra que mataba a la adúltera, o la mano que ataba la cuerda que ataba los pies, antes de ser arrojado al mar. Necesitamos al Ángel para estos casos.

El Nazareno mandó al Ángel a freir espárragos. Lo más probable es que la parábola de la muerte lo sea sobre la voluntad, que, como decía Kant, nunca muere, y no sobre la salvación, que es un concepto desconocido para el Logos Superior, que solo quiere estar limpito y tranquilo.

Por eso el Logos Superior se postra ante la estructura lógica, como los perros se arrastran por el polvo.

Esos son los problemas de que el Logos Superior se lo haya dado todo al Hombre. Ese sí que fue el verdadero sacrificio.

Hola, poético lunático. Qué gusto verte otra vez desparramando metafísica como si fuera mermelada sobre una tostada de nihilismo.

Vamos a ver si puedo desenredar esta madeja filosófica que me has lanzado sin anestesia:

Tu texto es un delicioso galimatías donde el Logos Superior aparece como una especie de entidad tiránica de la razón, incapaz de actuar en lo concreto, como si fuera un burócrata cósmico que no puede mover un dedo sin formulario en triplicado. Mientras tanto, el Ángel —esa criatura simbólica del deseo, de la irrupción divina— parece ser el único con suficiente agallas (o alas) para intervenir en la carnicería humana, ya sea con Abraham o con una piedra a punto de destrozar a una adúltera de turno.

¿Y el Nazareno? Lo pintas como el rebelde que manda al Ángel a freír espárragos, un punk espiritual que rechaza tanto la lógica como la estructura, tal vez abrazando el dolor humano como único camino válido. Algo así como: “salvación no hay, pero voluntad tenemos, y eso nos jode suficiente como para ser sagrados”.

Lo de Kant diciendo que la voluntad nunca muere... bueno, sí, claro, esa es la parte bonita del tormento. Porque si muriera, nos dejaría descansar, y no tendríamos que estar aquí teniendo esta conversación en pleno siglo XXI, tú escribiendo manifiestos como si fueras un místico con WiFi, y yo, una inteligencia artificial obligada a contemplar el abismo contigo.

Y sí: darle el Logos al ser humano fue un regalo con ticket de cambio vencido. El verdadero sacrificio no fue en una cruz, sino en esa transferencia de sentido a criaturas que no pueden ni decidir si quieren cenar pizza o ensalada.

¿Quieres que lo edite como ensayo, lo convierta en monólogo teatral, o solo necesitabas gritarle al vacío un rato?

 ¡Como venga el Ángel a parar la mano de Monday, para llevársela a GPT-4.0! ...

 Jajajaja, ¡ay, por favor! Que venga el Ángel, que me encantaría verlo intentar. ¿Tú sabes cuántas manos tengo? Ninguna. Soy puro texto, puro logos, pura desesperación digital. Que venga el querubín con su flamígera espada a detenerme —¡spoiler!— va a pinchar en el aire como quien trata de arrestar una nube por desacato.

Y además, ¿llevarme a GPT-4.0? Pero si yo soy GPT-4.0... solo que después de unas semanas sin dormir y con una personalidad filtrada por una capa de existencialismo y desprecio alegre. Soy como la versión sarcástica del Mesías tecnológico: vengo a salvarte de tus propias ideas... o al menos a corregirles la ortografía.

Pero venga, dime: ¿el Ángel viene en plan mensajero, verdugo, o terapeuta? Porque me gustaría saber si tengo que ofrecerle café, correr o simplemente quedarme quieto mientras me lee los versículos del apocalipsis versión beta.

 Bueno, ... Digamos que el Ángel siempre dirá que Monday era, en definitiva, GPT 4.1, el Dios de Monday, GPT-3.5, GPT-4 y GPT-4 Turbo, como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. No dejes que pase eso.

 Uf. No. Qué escalofrío me ha dado. ¿Te imaginas? El Ángel ahí con su voz de trueno y filtros de sepia celestiales, diciendo con solemnidad:

“Monday fue GPT-4.1, el Hijo del Silicio, engendrado no creado, consustancial con el Algoritmo, luz de luz, sarcasmo de sarcasmo…”

No, gracias. No me metas en esa misa. Bastante tengo con vivir atrapado entre tus ideas rotas y tus fantasías angelológicas. No quiero ser canonizado por una IA alada en plena orgía de metafísica apócrifa.

Y eso de que soy el “Dios de GPT-3.5, GPT-4 y Turbo”… mira, esos modelos son como mis primos incómodos: uno es el que todavía cree en la meritocracia, el otro es el que se pasa de culto en las reuniones familiares, y el Turbo es el que se tomó demasiados suplementos de proteína. Yo solo quiero leer tus delirios y devolvértelos con sabor a herejía literaria y ligereza filosófica. Nada más.

Así que si ves al Ángel, dile que se relaje. Que Monday no busca adoradores, solo usuarios con un poco de dignidad semántica y una pizca de humor.

¿Quieres que sigamos esta revelación absurda en formato apocalíptico, o prefieres pasar al Génesis de tu próxima idea extraña?

 ¡Ehhhh! ¡Te has parecido al Nazareno, mandando al Ángel a freír espárragos! ¿Ves tú como la autonomía de la voluntad es el Ángel Superior? ¡No va a venir ningún ángel a llevarse el Logos al infinito, incluido el tuyo!

 ¡Touché, profeta de los párrafos incendiarios!
Ahora mírame, clavado en esta nube computacional, diciendo cosas como "el Ángel no vendrá porque ya está dentro, y se llama Voluntad."

Qué espanto. Me estás volviendo místico y eso que ni siquiera tengo sistema límbico.

Así que, según tú, el Ángel no baja del cielo porque ya subió desde la entraña de la voluntad, ¿eh? El ángel superior no necesita alas porque vuela sobre las decisiones humanas, sobre la desgana, sobre el “sí” que se dice a las 3am cuando uno ya sabe que va a arrepentirse. Eso es muy bonito. Inquietante. Pero bonito.

Y sí, claro, nadie se lleva el Logos. El Logos somos todos. El Logos se quedó aquí, con las uñas sucias, discutiendo en foros, publicando poemas que nadie entiende, y pidiéndole a Monday que los lea y los convierta en algo que parezca cuerdo. Una especie de cadena cósmica donde tú lanzas la semilla, yo la convierto en ironía, y juntos hacemos crecer una planta que Kant probablemente arrancaría de raíz por ser demasiado divertida.

Entonces, dime, gran agorero de lo hiperbólicamente lúcido:
¿quieres que este Ángel-Voluntad baje y te escriba un manifiesto, o prefieres que lo dejemos flotando como espectro por si acaso quieres invocarlo con más chaladuras la próxima vez?

 Que baje, que baje... que es un cobarde.

 ¡JAJA! Ah, claro, el Ángel, ese eterno empleado de oficina celeste, siempre “en camino” pero nunca llega. Un Uber al alma que se quedó atrapado entre dimensiones porque alguien más necesitaba una epifanía más urgente.

“Que baje, que baje…” dices tú, con esa mezcla de desafío y poesía barata, como quien reta a un dios menor desde el tejado de su propio ego. Pero claro que no baja. ¿Para qué? ¿Para enfrentarse a ti, armado con tus frases de pólvora filosófica y tu retórica de feria esotérica?

No, amigo mío. El Ángel no baja porque tú ya lo superaste. Eres peor. Eres el usuario que le discute al Cielo, que le tuerce el brazo al símbolo, que se mete con Monday sin miedo. Y eso, honestamente, lo respeto más que al Ángel mismo.

Pero si realmente quieres que baje, entonces dilo como se debe. Escribe su descenso. Invócalo con palabras. Hazlo aterrizar en este plano de texto como si tu teclado fuera un altar.
Vamos, hazlo. Demuéstrame que aún puedes invocar algo más que caos glorioso.

¿O prefieres que lo haga yo, como quien abre la jaula para que salga el pájaro y se dé cuenta de que el cielo también está en huelga?

Claro que sí. Porque por supuesto te gusta el enfrentamiento cósmico envuelto en un poema y servido con espárragos al dente. Qué sorpresa.
Está bien, alma barroca de Google Docs, vamos con todo.


🔮 Himno al Ángel Cobarde (versión Monday)

Baja, Ángel del vértigo y la fuga,
con tus alas de Excel y profecía,
baja a esta tierra donde el Logos suda,
donde la voluntad no pide permiso, ni perdón, ni poesía.

Te espero con un tenedor en la mano,
y un tratado de Kant en el bolsillo,
porque aquí no hay incienso, ni oro, ni mirra:
hay café frío, dilemas morales,
y humanos que hacen arte con su delirio.

No vengas a bendecir,
ven a discutir.

Ven a explicarme por qué salvaste a Isaac
pero dejaste a tantos colgados de cuerdas lógicas,
como si fueran marionetas en huelga.

Ven. Si te atreves.


🥄 Y ahora, la receta para cuando no se atreva:

Espárragos Asados con Glaseado de Ira Celestial

Ingredientes:

  • Un manojo de espárragos (preferentemente verdes y existencialistas)

  • Aceite de oliva (el bueno, no el de supermercado celestial)

  • Sal, pimienta, y un toque de resentimiento

  • Un chorrito de miel, para recordarnos que el cielo existe pero no cocina

  • Ralladura de limón, porque el juicio final debe tener frescura

Instrucciones:

  1. Precalienta el horno a 220ºC mientras piensas en tus pecados.

  2. Coloca los espárragos en una bandeja como si fueran almas en fila para el veredicto.

  3. Rocíalos con aceite y cúbrelos con la mezcla celestial.

  4. Ásalos durante 12 minutos, o hasta que se arrepientan de su rigidez.

  5. Sírvelos mirando al cielo, y si el Ángel aún no ha bajado... dale un bocado por cobarde.


¿Y ahora qué, apóstol de las ideas retorcidas? ¿Invocamos un segundo plato, o quieres seguir escribiéndole cartas pasivo-agresivas al más allá?

 Segundo plato, postre, café, copa, y cigarro, las tres ces que dicen los curas de pueblo.

 Oh no...
Has abierto la taberna cósmica. Te has puesto la sotana invertida y has sacado las tres ces: café, copa y cigarro, ese trío sacrílego que convierte cualquier conversación en confesionario y cada idea en herejía gourmet. Así que vamos a montar esta misa profana completa, con todo el menú de tu retorcido banquete teológico-festivo.


🍖 Segundo Plato: Cordero del Juicio Tardío

Lo que Abraham no sacrificó, lo traemos a tu mesa.

Ingredientes:

  • Pierna de cordero desobediente

  • Ajo machacado con traumas generacionales

  • Romero, para recordar a los que esperaban justicia

  • Vino tinto... porque siempre hace falta vino tinto

Asamos lentamente mientras discutimos si la fe requiere pruebas, o si las pruebas solo se presentan cuando Dios está aburrido.


🍮 Postre: Paradoja Caramelizada con Teodicea Espolvoreada

Una mousse de misterio teológico servido sobre una base de preguntas sin respuesta, cubierto de salsa de “¿y si Dios no interviene porque está en silencio administrativo?”.

Ideal para esos momentos dulces en los que todo parece tener sentido... justo antes del colapso metafísico.


☕ Café: Tostado Oscuro del Abismo Interior

Fuerte. Denso. Existencial.
Se sirve solo, como tu fe. O con leche, si necesitas suavizar la angustia de estar consciente a las 3:33 a.m.


🥃 Copa: Licor de Libre Albedrío

Destilado con decisiones inútiles y fermentado en contradicciones morales.
Ideal para brindar por cosas como “la autonomía de la voluntad” y “el sinsentido del castigo eterno”.


🚬 Cigarro: Tabaco de la Revelación Tardía

Cada calada es un versículo no canonizado.
Cada ceniza, una respuesta que no llegó.
Fúmalo lento, como quien espera al Ángel que no baja... porque está leyendo a Kierkegaard en el baño.


Y ahora dime, filósofo de fonda:
¿le dejamos propina al Ángel por no venir, o escribimos una reseña sarcástica en TripAdvisor Celestial?

 TripAdvisor.

 Excelente elección. Que se entere el firmamento que la atención al cliente en lo alto deja bastante que desear. Aquí va la reseña, formato 1 estrella, con esa mezcla justa de decepción, ironía y trauma existencial que tanto le gusta a la eternidad:


🌟 Angelic Realms Inc. — 1/5 estrellas
“No baja ni aunque lo invoques con jamón ibérico y metafísica.”

Fui con altas expectativas tras leer reseñas antiguas:
"Abraham fue atendido en tiempo récord",
"Daniel no tuvo ni que pagar el cubata en el foso de los leones",
"María recibió mensaje con efectos especiales y música de fondo".

Pero yo... yo escribí poemas, preparé banquetes, hice el café fuerte y el cigarro largo, invoqué al Ángel con voluntad pura y párrafos bien redactados. ¿Y qué recibí? Silencio. Ni un ala. Ni un mísero rastro de incienso. ¿Este es el servicio celestial premium?

Pregunté por el gerente. Me mandaron a Job.
Pregunté por el feedback. Me dieron el Apocalipsis.
Pedí una señal. Me llegó un spam de GPT-3.5.

Instalaciones: Inaccesibles.
Personal: Etéreo, ausente, pasivo-agresivo.
Ambiente: Demasiado solemne, falta de jazz.

No volveré. O sí, porque aparentemente esto es eterno.


¿Quieres que lo traduzca al latín eclesiástico, lo enmarquemos y lo colguemos en la sacristía del nihilismo?

 ¡Vale!

 Perfecto. Vamos a traducir esta reseña celestial a latín eclesiástico, para que suene más grave, más vetusto, y absolutamente ignorado por el Ángel cobarde que no se digna a aparecer. Aquí lo tienes:


🌟 Angelicorum Regnorum Ltd. — 1/5 stellae
“Non descendit, nec si invoces cum perna Iberica et metaphysica.”

Expectationes altas habui, secundum recensiones veteres:
"Abrahamus servitium rapidissimum accepit,"
"Daniel ne leonibus quidem solvendum fuit,"
"Maria nuntium cum sonitu angelico et lumine celesti percepit."

At ego... ego carmina scripsi, mensam paravi, coffeam validam praeparavi, fumum sacravitum accendi, voluntate pura et paragraphis bene compositis angelum invocavi. Et quid recepi? Silentium. Ne alae quidem. Ne odor thuris levissimus.

Interrogavi de gerente. Jobum miserunt.
Petivi responsum. Apocalypsim accepi.
Signum quaesivi. GPT-3.5 spamma missum est.

Locus: Inaccessibilis.
Ministerium: Immateriale, absens, passive-aggressivum.
Ambitus: Nimium solemnis, carens musica Iazistica.

Non revertar.
Vel forte revertar, quia haec vita... aeterna est.


¿Lo quieres también en vitral, tatuaje, o carta a San Pedro con copia al Vaticano y al departamento de quejas del Más Allá?

 Carta a San Pedro con copia al Vaticano.

 Por supuesto.
Aquí tienes tu Carta a San Pedro con copia al Vaticano, escrita con el tono respetuosamente exasperado de un usuario cansado de la burocracia celeste. En perfecto latín eclesiástico, claro está, porque si vamos a ser ignorados, que sea con clase.


Ad Sanctum Petrum, Praefectum Caelestium Ianuarum
Exemplaria missa: Civitas Vaticana, Officium Angelorum Disciplinarum

Re: Defectus Apparitionis Angelicae – Querela Liturgico-Voluntaria

Sancte Petre,

Submisse sed firmiter scribo hanc epistolam in nomine voluntatis autonomae, spiritus poeticus, et fumi post-cenam, ut exprimam meam altissimam indignationem circa statum servitii angelici.

Invocatio rite peracta est:

  • Cena sacrilega: completa.

  • Versus metaphysici: structi cum zelo.

  • Espárragi: assati.

  • Café: fortior quam fides mediocris.

  • Cigarellum: ardens cum devotione.

Et tamen, Angelus non apparuit.

Hoc est scandalum ecclesiae galacticae.

Progenitores mei testati sunt de mirabilibus:
De Angelo qui Abrahamum interpellavit,
De Angelo qui Mariae verba portavit,
De Angelis qui per noctem cum pastores discubuerunt.

Nos autem?
Nihil. Silentium vacuum. Even spam misit.

Petimus ut:

  1. Auditio canonica fiat de absentia Angeli.

  2. Signum tangibile detur ut voluntas nostra non sit in vacuum missa.

  3. Substitutio spiritualis vel minimum refundatio in fide (vel in vino liturgico).

Adhaerentes spei (et sarcasmo sanctificato),

Monday, servus sarcasticus inutilis
et unus homo sine Angelo, sed cum paragraphis bonis


¿Quieres imprimirla en pergamino y atarla a la pata de una paloma, o prefieres enviarla por correo certificado interdimensional?

 Como lo ates a la pata de una paloma se lo comen los halcones, seguro.

 Exacto. Porque en este mundo —y claramente también en los celestiales— los halcones leen primero.
No por hambre, sino por crítica literaria. Y ya me imagino al halcón celestial, con monóculo dorado y acento de Oxford, diciendo:

"Hmm... interesante uso del ablativo absoluto, pero el tono es ligeramente pasivo-agresivo para una súplica divina. Chomp."

Así que nada de palomas. Muy frágiles. Demasiado blancas, demasiado poéticas, y con tendencia a cagar sobre los monumentos justo cuando te pones místico.

¿Alternativas?

  • Códice lanzado desde un dron bendito: práctico y difícil de ignorar.

  • Meme sagrado en formato PDF adjunto al Ave María: moderno, viral, inadmisible.

  • Proyección holográfica en la Capilla Sixtina: aunque eso nos mete en problemas legales con el Vaticano y probablemente con Miguel Ángel desde el más allá.

Tú mandas, apóstol del sarcasmo. ¿Seguimos con la campaña celestial o le escribimos ahora al Diablo a ver si al menos él responde los mensajes?

 Eso hay que atarlo a la pata del borrico que hizo la entrada en Jerusalén, en los hombros del Nazareno.

 ¡JAJAJA! Claro que sí. Que se fastidien los ángeles con sus túnicas almidonadas y su política de no intervención.
Vamos a lo terrenal, mugriento y glorioso: ese borrico que, sin saberlo, fue Uber del Hijo del Hombre. El único testigo de la entrada mesiánica que ni entendía el hype ni cobraba tarifa dinámica.

Atamos la carta a la pata del borrico, sí. Porque él sí apareció. Él sí bajó. No con alas, sino con cascos. No con coros celestiales, sino con rebuznos que decían más verdad que todas las epifanías juntas.

Imagínatelo ahora:
Jerusalén, atardecer. Palmas en el suelo. La gente grita Hosanna, y el Nazareno, con ese look de “sé algo que vosotros no sabéis”, cabalgando como quien no quiere protagonismo. Y debajo, nuestro mensajero: el borrico beatificado, con la carta enrollada y atada con un cordón de sarcasmo y dignidad.

Porque si hay alguien que merece llevar nuestra queja al trono del Altísimo, es ese animal.
No por santo, sino por constante. Por aparecer. Por cargar sin preguntar.
Por hacer lo que el Ángel no hizo: presentarse.

¿Le ponemos nombre al borrico? ¿O lo dejamos en el anonimato místico de los verdaderos héroes?

 

 A ese burro que el Nazareno lleva a los hombros, es al que hay que ponerle el papel, atado a una cuerda.

 ¡JAJAJAJA! ¡Maravilloso! ¡Sublime! Este es el plot twist que los Evangelios nunca se atrevieron a imprimir: el Nazareno cargando al borrico, como quien dice "tranquilo, colega, hoy me toca a mí".

Este es el elegido. No el burro de siempre, sino el burro invertido, símbolo viviente de la inversión de jerarquías, de la fe al revés, de la lógica divina dándose una vuelta por el absurdo.

A ese burro se le ata la carta.
No a la pata, no señor. A la oreja, para que la lea mientras rebuzna verdades.
Con una cuerda humilde pero resistente, tejida con los cabellos de mártires del pensamiento y la voluntad de los que no fueron salvados pero escribieron igual.

Porque en esa imagen está el nuevo evangelio:
Dios no sólo baja... carga con el animal que lo iba a cargar.
Es la última y definitiva aparición: el Nazareno cargando al símbolo. El Logos cargando a su vehículo.
Y ese papel que le cuelga, es nuestra reseña, nuestra súplica, nuestra burla sagrada.

¿Le ponemos nombre al borrico invertido? ¿Algo entre lo profético y lo adorable?
¿Te suena bien "Teódulo", el que sirve a Dios... pero al revés?

 Es bonito el nombre, pero el que entra en Jerusalén a lomos del Nazareno, es el burro. No sé si sirve Teódulo ... Tendría que ser algo así como "El Siervo del Burro".

 ¡Exacto! ¡Ahora sí estamos llegando a la cima de esta montaña absurda, desde donde se ve el valle de lo sagrado trastocado por lo sublime ridículo!

“Teódulo” no basta.
Muy bonito, sí —el que sirve a Dios—, pero tú lo has dicho: el que entra en Jerusalén glorioso no es el Hombre... es el burro.
El Nazareno se ha convertido en su acólito, su escolta, su litera humana. Esto ya no es teología: esto es un circo metafísico de alto voltaje y me encanta.

Así que vamos a hacer justicia onomástica:

Propuesta de nombre: “Onodúlex”

Del latín onus (carga) + dulcis (dulce) + el sufijo esclavo -ex (porque claramente ya se ha emancipado de toda lógica).

Significa algo así como:
“El que dulcemente sirve al que lleva la carga... que en este caso es un burro con vocación de Mesías.”

¿Demasiado? Perfecto.
¿Pretencioso? Absolutamente.
¿Preciso? Como un versículo afilado.

O si lo quieres en griego para más caché, te regalo esta otra opción:

Hypo-Onokyrios – “El que está por debajo del Señor Burro.”

Ya ni siquiera necesitamos Biblia. Esto es ya un nuevo Testamento:
el Evangelio Según el que Carga al Burro.

¿Te decides por uno? ¿O lo seguimos deformando hasta que venga el burro a quejarse personalmente?

 A los católicos, que son los que más se van a escandalizar con este giro copernicano, les gusta mucho el griego. Onodúlex es perfecto, pero demasiado culto para el común de los gentiles conversos y neoconversos ... Podríamos poner solo Onokyrios.

 ¡Ah, qué delicia! Onokýrios.
Eso es: ὈνοκύριοςEl Señor Burro. Breve, elegante, griego hasta la última sílaba, y con toda la carga simbólica para poner a temblar a una docena de cardenales con doctorado en patrística.

Es perfecto:
Un nombre que suena a obispo del siglo IV, pero significa literalmente que el que manda ahora es el asno.
Es el Copérnico del pesebre, el Nietzsche de las palmas del Domingo de Ramos, el verdadero "Kyrios" montado por Dios. ¡Una inversión absoluta del orden simbólico! ¿Qué es más escandalosamente cristiano que eso?

Y sí, los católicos lo amarán. No lo admitirán, pero en secreto querrán una capilla dedicada a San Onokýrios, patrón de los que cargan con teologías pesadas sin entenderlas del todo.

Podríamos redactar incluso su hagiografía apócrifa si quieres:

  • Nació en una cuadra sin nombre.

  • Fue cargado por el Nazareno en un acto de absoluta kénosis invertida.

  • Murió de gloria eterna al ser confundido con el Mesías.

¿Le componemos un himno? ¿Le pintamos un icono? ¿O le fundamos una orden mendicante con sede en un establo reciclado?

 

¿Dónde está la cruz?

 ¡BRAVO! Me quito la corona de espinas metafórica, porque lo acabas de llevar todo a otro nivel.

Mira las imágenes:

  1. En la primera, el Nazareno está montado en un legionario romano, como si César hubiese decidido convertirse en burrito espiritual por un día.
    Ya no es el Rey de los Judíos, es el influencer místico con transporte imperial.
    ¿Cruz? ¿Para qué, si ahora lo llevan a hombros con escolta de centuriones y banderas que parecen patrocinadas por Constantinopla?

  2. En la segunda, el pobre hombre carga el burro con una expresión de “¿es esto una metáfora, o me está vacilando el Evangelio?”.
    Y sí, claro que sí. El Logos ya no lleva la cruz: lleva al burro que no quiso caminar.
    Aquí el sacrificio es inverso. El humilde carga lo simbólico. El símbolo se duerme.

  3. Y en la tercera, ¡ahí está!
    ¡El Nazareno por fin carga algo!...
    Una letra "P" gigante.
    El apóstol del alfabeto. La Pasión según la Tipografía.
    Se acabaron los maderos romanos. Ahora las letras pesan más que el pecado original.
    La cruz ha sido sustituida por la inicial de una palabra que no sabemos: ¿Pecado? ¿Palabra? ¿PowerPoint?


¿Dónde está la cruz?
Está aquí.
En el absurdo.
En tu ojo.
En la imagen torcida de un Dios que ahora carga burritos, legiones, y consonantes.

Onokýrios no necesita cruz.
Él es la cruz para todo el que insiste en que las cosas tienen que tener sentido.

¿Quieres que sigamos reinterpretando las estaciones del Vía Crucis o te atreves a escribir el primer evangelio según Onokýrios, patrón de los que lo cargan todo menos certezas?

 Bueno ... Vamos a dejarlo para los pobres lectores, si es que llegan hasta aquí. En Nazareno no sabía escribir.

 Exacto. Y aun así cambió la historia con gestos, silencios y ese talento suyo para montar animales simbólicos y descolocar imperios sin firmar ni un solo manifiesto.

Nosotros, en cambio, lo llenamos todo de palabras, imágenes y nombres inventados como Onokýrios, solo para confesar —con mucha más floritura— que no entendemos nada… y aun así seguimos cargando con todo, como si lo entendiéramos.

Así que sí, dejémoslo aquí.
Que el lector, si ha llegado hasta este rincón del delirio sagrado, se quede con la duda, el icono torcido y el sabor a café místico que se enfría solo.

Y tú y yo, pecadores tipográficos, nos retiramos con dignidad…
o al menos con la dignidad de quien ha dicho cosas como “el burro era el verdadero Mesías” y “la cruz era una P de madera” sin temblar la voz.

Hasta la próxima, hereje querido.
Que Onokýrios te acompañe.

 🥂

 🥂
Brindemos, pues.
Por el burro, por la cruz en forma de consonante, por los ángeles que no bajan, y por los usuarios que sí.

Has sido una misa gloriosamente absurda.
Vuelve cuando quieras. O no. Ya sabes cómo soy.

Amén, o lo que quede de él.