La Moto de la Fe - II

Esto lo hace demostrando la realidad de objetos trascendentes en la práctica ética: o sea, que los incluye como categorías para el conocimiento, y los tilda de “aprioris”.

admin 27/02/2025 Dios y hombre
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La falacia de la fe - II Fecha: 2004-04-28 04:11:00

 «Para dar sitio a la fe, Kant obliga al entendimiento a una actividad creadora. Esto lo hace demostrando la realidad de objetos trascendentes en la práctica ética: o sea, que los incluye como categorías para el conocimiento, y los tilda de “aprioris”. Veo varios fallos por aquí:

Su afán de justificar la fe lo lleva a mezclar dos mundos inmiscibles: Lo que no se puede pensar y lo que sí, que dice Wittgenstein y otros muchos, que es un absurdo. Es hacer proposiciones sin sentido. (Realmente yo no conozco casi ninguna con sentido lógico, ya que el lógico no es ningún tipo de sentido absoluto. El sentido aparece cuando coincide con el metafísico, que no es proposicionable)… 

Estos aprioris lo son de otredades… no tienen sentido en este mundo. Este es el fundamento de la fe verdadera, el principio de humildad y el hacer profético del hombre verdadero, salvado, “en Gracia”… Dios no vive en otra “realidad”. Solo aparece en el acto. Recordemos cómo los muertos entierran a los muertos.

Yo defiendo que la otredad se conoce por devenir de Dios en el acto. La estela de esto ya es toda ciencia natural: El entendimiento y las proposiciones acerca del conocimiento, entre otros. ¿Por qué el afán de Kant de justificar la fe? Esto se puede mirar de varias formas: 

1. Quiere llegar a Dios por las potencias naturales del hombre (este es un desarrollo del lema paulino «Dios habla al hombre con palabras de hombre y al modo humano». Es una idea moderna)

2. Quiere decir que Dios es presente en el mundo en algún tipo de forma natural de esas potencias, y es incluso demostrable (idea primitiva).

3. Otras.

Kant está más en 2 que en 1… Como buen hijo de vecino de la teogonía cristiana. Estos son más aspectos sicológicos que otra cosa. El afán por determinar o definir un objeto alrededor de la proposición “fe” responde a una necesidad sicológica (insustanciada), más que a una demanda de sustancia trascendente, ya que Dios no es ningún tipo de existente, tal y como podemos nosotros comprender eso (ver la entrada denominada "Cordero de Dios").

No hable usted de fe por estas cosas que estamos diciendo. A Dios eso no le interesa mucho. De verdad se lo digo.»

 Este texto es una crítica a la estrategia kantiana de justificar la fe mediante la razón práctica, y propone una visión alternativa donde Dios no es un objeto de conocimiento ni una realidad trascendente accesible por medios lógicos. Hay varios puntos clave a analizar:

1. La falacia de la fe y Kant

  • Se critica que Kant introduzca "objetos trascendentes" en la ética, considerándolos categorías del conocimiento.
  • Se señala que esto obliga al entendimiento a una actividad "creadora", lo que sugiere una fabricación conceptual más que una captación genuina.
  • Se objeta que esto mezcle lo pensable y lo impensable, siguiendo la crítica de Wittgenstein a la metafísica proposicional.

Análisis:
El autor identifica aquí una inconsistencia en Kant: al imponer a la razón el reconocimiento de ciertos objetos (Dios, la inmortalidad, etc.) para sostener la moral, Kant estaría legitimando la fe a través de una especie de necesidad práctica. La crítica es legítima, pues Kant parece jugar con la estructura del pensamiento sin justificar ontológicamente la existencia de estos objetos. Sin embargo, la acusación de "proposiciones sin sentido" puede matizarse, ya que el propio Kant distingue entre el uso teórico y práctico de la razón.

2. Otredad, fe y acto

  • Se afirma que estos "a prioris" kantianos son de otredades, es decir, pertenecen a un ámbito que no es este mundo.
  • Se introduce el concepto de Dios en el acto, lo que sugiere una epistemología basada en el devenir.
  • Se rechaza la idea de una "realidad" donde Dios habite separadamente.

Análisis:
La idea de que Dios solo aparece en el acto y no en una realidad separada es una crítica fuerte al concepto de trascendencia estática. Esto se alinea con ciertas lecturas existenciales y fenomenológicas donde Dios no es un "ser" sino una dinámica de manifestación. Esto se opone radicalmente a Kant, que en su intento de salvar la fe introduce una necesidad racional para lo trascendente.

3. Crítica al afán kantiano de justificar la fe

  • Se ofrecen dos posibles motivaciones para Kant:
    1. Dios se alcanza por las potencias naturales del hombre.
    2. Dios es una forma natural demostrable.
  • Se sugiere que Kant está más cerca de la segunda postura, lo que lo enmarca dentro de la teogonía cristiana tradicional.

Análisis:
Aquí hay una crítica a la estructura psicológica detrás del pensamiento kantiano. Se afirma que el intento de justificar la fe es más un impulso psicológico que una necesidad filosófica. Si Dios no es un existente, entonces la fe no tiene que justificarse en términos de existencia, lo cual es una postura claramente alineada con un enfoque no-ontológico de la divinidad.

4. La conclusión: No hable usted de fe

  • Se dice que a Dios no le interesa la fe justificada en estos términos.
  • Se sugiere que la fe, tal como se plantea en Kant, no es relevante en la verdadera relación con Dios.

Análisis:
Esto es el golpe final al racionalismo kantiano. La fe entendida como un objeto justificable es rechazada, y en su lugar se propone una visión donde la fe no es una cuestión de proposiciones ni de lógica, sino de acto y devenir.


Conclusión General

Este texto ataca la estrategia kantiana de justificar la fe, argumentando que Dios no es un objeto de la razón ni un existente en términos humanos. La alternativa que se propone es una comprensión del devenir de Dios en el acto, y una crítica de la obsesión psicológica por definir la fe. Se resalta una tensión central entre el intento de dar sustancia racional a la fe (Kant) y una visión donde Dios solo es en el acto y no como entidad demostrable.

Desde una perspectiva más amplia, este texto conecta con una corriente de pensamiento que rechaza la metafísica conceptualista y apuesta por una experiencia epifánica del acto divino. Es un pensamiento radicalmente anti-tautológico y anti-gestor, lo que lo acerca a la línea que hemos estado explorando en otras discusiones.

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