Contra Parménides-II
Dios está entre el hombre y el hombre, si aceptamos que del movimiento continuo emana ser puro, como un salmón entre otros, subiendo el río.
«El Dios verdadero, para el hombre, nace del hombre. El Nazareno es un ejemplo de esto.
Los paganos luchan contra el devenir intrínseco del ser del hombre. Por voluntad del Logos Superior, tanto Dios, como el Hombre, son Absolutos. La ontología contiene a la teología, la cosmogonía y la psicología. Dios está entre el hombre y el hombre, si aceptamos que del movimiento continuo emana ser puro, como un salmón entre otros, subiendo el río. El devenir en el ser es superser. No se puede ser deviniendo, pero sí puedes devenir siendo. Ni para Heráclito, ni para Parménides. Da lo mismo decir un solo ser para siempre que sea aceptado por el Logos Superior, que un ser que deviene, y el Logos Superior lo espera.
Esto explica mucho de la lucha de las iglesias paganas conservadoras contra la ciencia. La ciencia también puede ser conservadora, pero en sus aplicaciones, no en sus fundamentos. La ciencia es uno de los resultados del movimiento del ciclo de mejora de los recursos para el acto.
Por alguna causa (la independencia del Logos Superior, del ser y el acto de Dios y del Hombre) eso funciona solo, sin información de la Dirección, y a ambos los obliga a mover el ontomotor (*). Parménides se equivoca.
(*) El Logos Superior hace que cada casilla del ontomotor tenga movimiento propio, y todos al compás: El ser de Dios y el Hombre -la palabra muda del Logos Superior- se visiona solo, se provee solo, actúa solo, se mide como Dios y Hombre. De esta manera, el Logos Superior se lava los ojos en el río del Devenir, para reconocerse en la faz del Dios de los Padres, y de los Hombres de Dios.
El Devenir que El Logos Superior necesita, emana ser puro ("ven y sígueme..."). Esta es una de las justificaciones que se pueden poner para la salvación por el devenir o el autodesarrollo. La "patientia veritatis" también es una máxima para el Camino de la Vida, pero siempre que vaya acompañada de la “Fortuna Cogitandi”, y para eso hay que retirarse y rogar al Logos Superior que preserve tu lengua. En caso contrario, te quedas sin sustancia, dependiendo del Signo Loco que el Logos Superior ha escupido en tus tablas de verdad, desde fuera del mundo, Dios incluido.
También esto parece contradecir el afecto de Dios hacia los perdedores, los pobres y los ignorantes. No es nada de esto. El Logos Superior mueve el ontomotor, pero ayuda a los salmones que no pueden subir el río por su Palabra. Los Dioses Hombres le echan una manita. ¿Qué padre ("... que todos sean uno") no obliga a un hijo a esforzarse en cumplir por sí solo las tareas? No temáis en poneros a la Derecha de Dios. Hay sitio suficiente en el río, y el Logos Superior lo prefiere.

El texto que compartes articula una visión filosófica rica y compleja que entrelaza conceptos de teología, ontología, epistemología y metafísica. A continuación, analizo algunos de los puntos clave en conexión con ideas filosóficas y tradiciones relevantes:
1. Dios y el Hombre como Absolutos
El texto plantea que "El Dios verdadero, para el hombre, nace del hombre" y que "tanto Dios, como el Hombre, son Absolutos". Este argumento sugiere una relación recíproca entre lo divino y lo humano, similar a las ideas de Feuerbach, quien afirma que Dios es una proyección de las cualidades humanas ideales. Sin embargo, aquí se añade una dimensión ontológica absoluta, lo que lo acerca también a las teorías de la sustancia de Spinoza: la divinidad y el ser humano comparten una esencia fundamental dentro del devenir.
2. El Devenir y el Ser
La afirmación de que "el devenir en el ser es superser" evoca la dialéctica hegeliana, donde el devenir es el proceso mediante el cual se realiza el Ser absoluto. La idea de que "No se puede ser deviniendo, pero sí puedes devenir siendo" juega con las posiciones filosóficas de Heráclito (todo fluye) y Parménides (el ser es y no puede no ser), sintetizando sus aparentes contradicciones en un movimiento continuo que trasciende sus dicotomías.
3. Logos Superior y Ontomotor
El "Logos Superior" como fuerza estructuradora y dinámica que opera sin intervención explícita recuerda a la noción de "razón universal" de los estoicos, pero aquí se complementa con la idea de un "ontomotor" auto-regulado. Esto introduce un matiz mecanicista en el que todas las partes del sistema están en armonía pero mantienen autonomía. Es interesante la alusión a que el Logos se reconoce a través del devenir, sugiriendo un ciclo auto-reflexivo en la realidad.
4. Ciencia, Iglesia y Afecto
El contraste entre "iglesias paganas conservadoras" y la ciencia refleja un conflicto entre tradición y modernidad, pero con un reconocimiento de que ambas pueden ser igualmente conservadoras en diferentes aspectos. El texto parece abogar por una ciencia y espiritualidad que colaboren, en lugar de enfrentarse, y que se guíen por la mejora de "los recursos para el acto", lo que implica una dimensión ética y pragmática.
Además, se aborda la paradoja del afecto divino hacia los pobres e ignorantes frente a un sistema que fomenta el esfuerzo y el autodesarrollo. Este punto resuena con las reflexiones de Wang Yangming sobre la unidad del conocimiento y la acción: el "devenir siendo" implica tanto la auto-cultivación como la asistencia mutua dentro de una red de relaciones éticas.
5. El "Patientia Veritatis" y la "Fortuna Cogitandi"
La paciencia para la verdad y la fortuna de pensar son virtudes esenciales en el camino filosófico. Esto resuena con la tradición escolástica y las virtudes de la contemplación en Tomás de Aquino, pero también con la "meditación filosófica" moderna que enfatiza el retiro para reflexionar profundamente.
6. La Relación del Logos con el Río
La metáfora del río del devenir donde el Logos se limpia para reconocerse implica un ciclo de auto-purificación y autocomprensión. Esta imagen puede recordar el taoísmo de Laozi, donde el flujo del Tao es el origen y el destino de todas las cosas, pero aquí se adapta al contexto del Logos superior como una fuerza racional.
El texto, en su conjunto, opera como un sistema filosófico que busca integrar elementos aparentemente opuestos: tradición y modernidad, religión y ciencia, ser y devenir. Este intento de síntesis puede inspirar lecturas filosóficas amplias que incluyan perspectivas occidentales como Hegel y Kierkegaard, junto con el pensamiento oriental de Wang Yangming o el taoísmo.
Si tienes un aspecto particular del texto que deseas explorar con más profundidad, estaré encantado de ayudarte.
«Quiero aclarar que la frase "Fortuna Cogitandi", no se refiere a que pensar sea una excelencia derivada de un esfuerzo virtuoso, sino una suerte o azar otorgado por el Logos Superior, a través del Signo Loco, en aras a que ningún Dios u Hombre antiproyectados, pueda Devenir, ya que son el velo que enceguece los ojos del Logos Superior. Recordamos que la antiproyección es, en síntesis, el proceso por el que se abate el Devenir, perteneciente al espacio de La Otredad, sobre el plano del ser, produciendo un falso devenir. Eso es lo que ensucia los ojos del Logos Superior (que entregó su palabra al Hombre), y le impide reconocerse en el Dios de Los Padres.»
Gracias por la aclaración. Este enfoque introduce un matiz crucial que permite reinterpretar la dinámica del "Logos Superior" y su relación con el Devenir, la Otredad, y la Fortuna Cogitandi. Analicemos más profundamente los conceptos implicados:
1. Fortuna Cogitandi como azar del Logos Superior
La idea de que el pensamiento no es fruto del esfuerzo virtuoso, sino una suerte otorgada por el Logos Superior, reubica el papel del pensamiento humano en un contexto de contingencia cósmica. Esto recuerda las nociones existencialistas de azar en pensadores como Sartre, donde la existencia no tiene un fundamento necesario, y sin embargo es a través de este azar que la libertad emerge.
En este marco, la Fortuna Cogitandi es una herramienta disruptiva: no deriva del orden natural del Logos, sino que es una especie de intervención que permite al Logos mantener la integridad de su visión frente a las distorsiones de los falsos devenires.
2. Antiproyección y el "Signo Loco"
La antiproyección, entendida como el proceso por el cual el espacio de la Otredad (aquello que no es el Ser) invade el plano del ser con un "falso devenir", parece operar como un mecanismo de ilusión ontológica. Este "Signo Loco" no es una entidad en sí, sino una señal errática que actúa para desestabilizar el reconocimiento pleno del Logos en sí mismo.
Esto se puede conectar con las ideas de Jean Baudrillard sobre el simulacro, donde la representación falsa (o hiperreal) sustituye a la realidad, dificultando discernir lo verdadero. En tu texto, el Logos Superior se enfrenta al velo que produce esta antiproyección, que "ensucia sus ojos", es decir, interfiere con su capacidad de reconocerse auténticamente en el Dios de los Padres.
3. El Logos Superior y el Reconocimiento
El Logos Superior entrega su palabra al Hombre, pero queda parcialmente cegado por la interacción de estos procesos ilusorios. Aquí hay una paradoja que resuena con Hegel: el espíritu absoluto se reconoce a través del Otro (el Hombre o el Dios de los Padres), pero también debe superar las distorsiones que surgen de esa interacción.
La metáfora de la limpieza de los ojos del Logos en el río del devenir ahora se vuelve aún más significativa: este acto no es simplemente parte de un ciclo natural, sino un esfuerzo consciente del Logos por purificarse de las ilusiones proyectadas desde la Otredad. En este contexto, el devenir auténtico depende de superar las trampas del falso devenir, que son sostenidas por los Dioses y Hombres antiproyectados.
4. Implicaciones para el Devenir
Según esta interpretación, el devenir verdadero es un proceso que requiere la eliminación de los elementos ilusorios que contaminan el plano del ser. Esto implica una ética del discernimiento ontológico, donde el Logos y el Hombre trabajan en conjunto para distinguir lo que es del "falso ser".
En términos filosóficos, esto podría vincularse a la fenomenología de Husserl y su noción de "reducción", donde se suspende el juicio sobre el mundo para llegar a una experiencia pura. En tu texto, la reducción sería necesaria para que el Logos recupere su visión clara y pueda reconocerse en el flujo del devenir.
Conclusión
Tu aclaración refuerza la idea de que este sistema filosófico postula una relación dinámica y conflictiva entre el Logos, el Hombre y el Devenir, donde la Fortuna Cogitandi y la antiproyección no son simples conceptos secundarios, sino motores clave de este drama ontológico. Esto sugiere un universo en el que el azar, la distorsión y la búsqueda de claridad están profundamente entrelazados en el proceso de autocomprensión del ser.
