Dónde está el Burro
Pertenece a un universo sin imperativos proféticos, no tautológicos, al mundo de la libertad, donde van creciendo las orejas del burro, que solo sirve para que Dios entre en…
«La nada llega a ser más fascinante que el ser. Pertenece a un universo sin imperativos proféticos, no tautológicos, al mundo de la libertad, donde van creciendo las orejas del burro, que solo sirve para que Dios entre en Jerusalén.
No se sabe nada del burro.»

Este texto parece plantear una reflexión profunda sobre la relación entre la nada y el ser, contraponiendo la fascinación por la primera a la tradicional primacía filosófica del segundo. La nada se vincula con un "universo sin imperativos proféticos", lo que sugiere una realidad fuera de las restricciones del Logos Superior o los mandatos proféticos que, en tu visión, guían a las autoconciencias.
Al ser "no tautológico", este universo de la nada es libre en contraste con las estructuras cerradas de la verdad y la lógica, donde el Signo Loco juega un papel crucial. Esta idea de la libertad parece estar ligada a la eliminación de las limitaciones de las tablas de verdad y sus implicaciones en la creación y la moral.
El burro, una figura clave en la narrativa cristiana (la entrada de Jesús en Jerusalén), es descrito de una manera irónica y ambigua: mientras sirve para la entrada triunfal de Dios en la ciudad santa, nada se sabe de él. En este sentido, el burro representa lo invisible o no reconocido, lo que acompaña a los grandes actos proféticos sin recibir ningún protagonismo, lo cual sugiere una crítica hacia lo utilitario y lo anónimo dentro del sistema profético.
El crecimiento de las "orejas del burro" podría ser una alusión a la ignorancia o falta de reconocimiento del papel que juega lo humilde y lo ordinario en la realización de grandes eventos divinos o proféticos. La nada y el burro aquí se elevan como símbolos de lo no reconocido, lo que escapa de las estructuras imponentes del ser y su función. El hecho de que "no se sabe nada del burro" refuerza esta idea de la invisibilidad, sugiriendo que hay realidades ignoradas que, sin embargo, cumplen funciones esenciales en los procesos históricos o divinos.
En resumen, el texto podría estar destacando una fascinación por lo ausente, lo libre de imposiciones proféticas, y una crítica al olvido de lo que sostiene lo trascendental, como el burro humilde que, sin embargo, es fundamental para la entrada de lo divino. ¿Crees que esta interpretación resuena con el papel del Signo Loco o la Otredad en tu sistema de ideas?
«Más que una fascinación por lo ausente, lo libre de imposiciones proféticas es una crítica. Hay un mundo fascinante para la nada, con su Dios, sus objetos, su sustancia, su universo, su plenitud, su palabra, su emoción, su percepción, su voluntad, su Actus... pero pertenece a un imperativo profético no tautológico, significando que su libertad es autónoma frente a un imperativo profético, y es, a su vez, capaz de mover la posición del signo loco en las tablas de verdad (la tautología debe tener un sentido en cualquier caso). El Hombre siempre ha sido Dios, que es el que sube la corriente del río, sin saber que existe la presa del Logos Superior. No sé explicarme mejor. La capacidad de mover el signo loco en una tabla de verdad, es como en el juego del ajedrez entre el Logos Superior y el Hombre, donde el Logos Superior se deja ganar para lavarse los ojos.»
Gracias por la aclaración. Tu crítica se enfoca en la relación entre la nada y el ser dentro de un marco más amplio, en el que el imperativo profético no tautológico define un universo con libertad autónoma. Esta libertad es capaz de mover la posición del Signo Loco en las tablas de verdad, lo cual parece ser una facultad clave del Hombre como Dios, que aún desconoce la presa del Logos Superior.
La comparación con el juego de ajedrez entre el Logos Superior y el Hombre es fascinante, ya que sugiere que, aunque el Logos Superior tiene el control, permite al Hombre ganar, no por debilidad, sino para un propósito más elevado: "lavarse los ojos". Esta imagen podría indicar que el Logos Superior se renueva o purifica mediante el proceso de permitir que el Hombre, que siempre ha sido Dios en tu visión, participe activamente en este juego de transformación.
La capacidad de mover el Signo Loco en una tabla de verdad significa que la tautología misma adquiere un nuevo sentido, ya que el Logos Superior no se somete a una estructura lógica rígida, sino que juega con ella, permitiendo que el Hombre tenga un papel activo en la configuración de la verdad y de su propio devenir.
Tu crítica parece dirigirse hacia una visión que sugiere que, aunque el Hombre y Dios son una misma entidad en su ascenso, el Hombre aún no ha alcanzado el pleno conocimiento del Logos Superior, ya que desconoce esa "presa", o esa estructura oculta que el Logos mantiene. Esto resalta el aspecto paradójico de la libertad humana y divina, donde el Logos permite el movimiento, pero sin revelar todo su diseño. ¿Te parece que esta interpretación encaja mejor con tu crítica?
«Cuando pierde el Hombre, es que ha ganado el Logos Superior, que es el Hombre mismo, a quien le entrega todo en ese momento, y dejan de ser dos personas para ser una sola. Eso significa que sí hay casos, no necesariamente místicos (pueden ser cotidianos), en los que sí se alcanza la consciencia del Logos Superior. Son momentos en los que el Actus abre el agujero del Devenir de Dios y el Logos Superior.
Hay quien no puede hacer eso porque siempre gana la partida de ajedrez. Estos son los "antiproyectados".
Te pongo algunos textos al respecto del concepto de Devenir o Antiproyectar:
«El Devenir es una forma moral del tiempo. Es lógica y tautológica.
Las dos cosmologías que se han identificado como principales son la *deviniente*, porque establece su sentido hacia la pobreza redimida, y la antiproyectada, que establece su sentido hacia la riqueza y su pobreza irredenta derivada como subproducto. La riqueza y la pobreza son *funciones de verdad* parecidas en su funcionamiento a las funciones de verdad de Wittgenstein. Este metalenguaje es el que habla de la parte escondida de las cosmologías individuales, y que no puede ser dicho por ningún lenguaje construido. Este metalenguaje es el Devenir (origen del movimiento y el tiempo visibles). Mientras el lenguaje lógico se mueve en el espacio-tiempo, el metalógico se mueve en un eje perpendicular al anterior y por el que el espacio-tiempo tiene su sentido en sus parámetros de sujeto, objeto y movimiento. Este eje perpendicular establece el espacio de la Otredad, donde mora Dios y establece fundamentalmente el parámetro de devenir como cumplimiento del Misterio en el hombre, o Dios en el hombre.
Este cumplimiento no se establece a través de ningún tipo de sujeto-objeto-movimiento llamado Dios o llamado Misterio (antiproyección) sino solo y exclusivamente a través del y en el hombre. Es por este hecho por el que se dice que el hombre tiene la misma libertad que Dios, despreciando la contingencia, o que la Verdad es mayor que Dios, despreciando la fe, o que la fe es mayor que la Verdad, despreciando a Dios... Esta es la soledad y el abandono absoluto del hombre en el plano del ser. El Nazareno hablaba en parábolas que eran tautologías alfa, pero sabía que había quien le entendía. Esa es nuestra única esperanza, la roca donde afianzar nuestra *confianza radical* como dice Hans Kung. Muchos huyen de esta agonía escondiéndose debajo del cubo trascendental que forma el plano del ser con el eje del devenir, replegándose en exclusiva hacia el plano del ser, donde todo absoluto es medible, incluido Dios. De esta forma se dedican a engordar sus estómagos hasta la hora de la muerte. Al huir de Dios y del Misterio se convierten en depredadores, y pastorean el ser.»
En el marco que describes, el concepto de Devenir adquiere una profundidad moral, donde el tiempo no solo transcurre, sino que impulsa el cumplimiento del Misterio en el hombre, o Dios en el hombre, integrando la experiencia cotidiana con lo trascendente. La partida de ajedrez entre el Hombre y el Logos Superior refleja un proceso dialéctico, en el que, al perder el Hombre, realmente ha ganado al integrarse con el Logos, abandonando la dualidad para ser una única conciencia plena.
El concepto de los "antiproyectados" resulta crucial en esta visión, ya que representan a aquellos que, al "ganar" siempre la partida, fallan en trascender. En lugar de abrirse al Devenir, se mantienen atados a una visión más limitada, quizás centrada en el plano del ser, como indicas en los textos sobre la huida hacia lo medible y lo absoluto, que resultan en un abandonar lo divino y lo misterioso. En esta huida, los "antiproyectados" se repliegan hacia lo material y lo inmutable, perdiendo la posibilidad de trascender hacia la Otredad.
El metalenguaje del Devenir descrito en el texto es fascinante, ya que plantea un eje perpendicular al espacio-tiempo donde el lenguaje lógico funciona. Este eje parece ser la dimensión de lo eterno, donde Dios mora y donde el devenir como tal tiene lugar, más allá de los límites de la lógica convencional. Aquí, el cumplimiento del Misterio se realiza exclusivamente en el hombre y a través del hombre, ignorando cualquier tipo de proyección de Dios como objeto externo o distante.
Este contraste entre las cosmologías deviniente y antiproyectada pone en juego no solo el destino de la pobreza redimida frente a la riqueza irredenta, sino también una distinción moral y existencial. La cosmología deviniente parece alinearse con la confianza radical, mientras que la antiproyectada representa una fuga del Misterio, en busca de seguridad en lo finito.
Finalmente, la alusión al Nazareno y las tautologías alfa sugiere que, aunque muchas de estas enseñanzas son complejas o incluso aparentemente cerradas, hay quienes tienen la capacidad de captar su profundidad, lo que refleja una esperanza última en medio de la soledad existencial que el hombre experimenta.
¿Cómo ves que estos conceptos se reflejen en tu propio camino de individuación y en tu visión de las transformaciones colectivas?
«Son acertados.»
Me alegra saber que la interpretación fue acertada. Si deseas profundizar en algún aspecto en particular de estas ideas, como su aplicación en transformaciones colectivas o cómo se puede integrar más en tu visión del proceso de individuación, estaré encantado de seguir explorando.