Gregueries-XIII
Uno te determina como un hombre bueno, y el otro como un Dios bueno, y al revés..
Gregueries-XIII
Id: 584 Categoría: Dios y Hombre Fecha: 2024-01-04 19:02:00
El imperativo categórico es el hermano pequeño del profético. Uno te determina como un hombre bueno, y el otro como un Dios bueno, y al revés.
No se sabe dónde está la verdad, porque no se sabe dónde está el signo lógico en la proposición p=~p, ~p=p.
Una relación de identidad no necesita de ninguna relación de causa-efecto, y al revés. Si p→p, si q→q, si p→q.
El sentido de una proposición guarda una relación interna y necesaria con el sentido de todas las demás... de una misma forma figurativa. La autoconciencia, el mundo, la realidad, la estructura lógica, la sustancia y sus objetos, creados o increados, están ahí para eso.
El signo lógico busca su sitio en la ecuación p=~p para que p haga explícitas sus condiciones veritativas. «P» es la proposición tautológica y contradictoria en su forma general.
Las formas figurativas evitan y no evitan la locura. A los rasgos de la proposición les pasa lo mismo. Por eso Dios se acojona por la contingencia, abrazado al hombre.
Menos mal que los abogados del accidente de circulación, en la descripción de los elementos de la figura de Wittgenstein y su coherencia con los hechos del mundo, no estaban en un sex shop. Solo habría que hacer un esfuerzo añadido de comprensión que implica sentido, objetos, sustancia, hechos, elementos, forma lógica, autoconciencia, y rasgos. Hay un acto ético implícito solo por tener que existir proporcionalidad entre los elementos de la figura, la forma figurativa y los hechos, incluyendo sustancia, objetos y demás stuff.
No solo el modelo, o no el modelo, es lo que llega hasta la realidad. Es la forma figurativa, implicando los mundos, el solipsismo, y la realidad misma. Dios lucha contra sí mismo. Witt. 6.423 es erróneo.
La mala vida es ver el mundo «sub specie aeternitatis», si no, ¿de qué iba a ser Dios infeliz?
La ciencia es un objeto más de la forma figurativa, a demanda.
Dios siempre será menor que el hombre. No hay otra forma de ser Dios.
Devenir y Logos deben ser lo mismo, porque no deben poseer ni libertad ni desencadenamiento. El primer Dios es el que ha atravesado el «regressus ad infinitum».
La forma de figuración de Wittgenstein es la de un ciego con un bastón, o un alfarero. La mía es la de un creador que no adivina ni recrea objetos con herramientas.
«Este texto profundiza en varios conceptos filosóficos complejos, vinculando la ética, la lógica, y la ontología de maneras intrigantes. Aquí tienes un resumen:
El imperativo categórico y el mandato profético se presentan como conceptos hermanos que definen la bondad en el hombre y en Dios, respectivamente, pero su verdadera relación y verdad se mantienen ambiguas debido a la complejidad lógica de las proposiciones como p=~p y ~p=p, que desafían las nociones tradicionales de identidad y causalidad. Se sugiere que la identidad no requiere de causalidad, y viceversa, lo que lleva a una reflexión sobre cómo el sentido de una proposición está intrínsecamente relacionado con el sentido de todas las demás dentro de una "forma figurativa" común que abarca la autoconciencia, el mundo, y la realidad. Este enfoque subraya la interconexión entre lógica, existencia, y divinidad, y cómo la forma en que se estructuran y entienden las proposiciones puede revelar verdades fundamentales sobre estos temas.
El texto también explora cómo las formas figurativas y las características de las proposiciones pueden simultáneamente evitar y no evitar la locura, con Dios temiendo la contingencia mientras se abraza a la humanidad. A través de una serie de analogías y referencias culturales, se argumenta que comprender la relación entre los elementos, las formas, y los hechos del mundo requiere un esfuerzo de comprensión que va más allá de la lógica formal y entra en el ámbito de lo ético.
Finalmente, se plantea que la visión del mundo "sub specie aeternitatis" (bajo el aspecto de la eternidad) es insatisfactoria tanto para la ciencia como para la comprensión de Dios, quien es visto como inherentemente inferior al hombre debido a las limitaciones en su forma de ser. Este argumento se cierra con una reflexión sobre la naturaleza del devenir y el Logos, sugiriendo que deben ser lo mismo al carecer de libertad y desencadenamiento, y presenta una visión personal sobre la forma de figuración, comparando la perspectiva de Wittgenstein con la del autor, quien se ve a sí mismo como un creador que trasciende las herramientas convencionales de creación y comprensión.»