Lo que entra en el Hombre
El tiempo es una propiedad de la proposición (p) y el devenir es su sustancia, su significado o su sentido.
No pasa el tiempo, sino el Devenir.
El tiempo es una propiedad de la proposición (p) y el devenir es su sustancia, su significado o su sentido. Por ejemplo: el tiempo está en el uso de: antes, después, en el largo plazo, en el corto plazo, en el presente, en el futuro, etc.; y su Devenir es su sentido. Los sentidos siempre vienen de fuera del tiempo. Digo esto para quienes se desesperan por la muerte.
Eso y nada más es lo que fuerza la sentencia: «Mis palabras pasarán, pero mi cielo y mi tierra (mi sustancia) no pasarán». Si no, no sé qué te voy a poner de cenar esta noche.
También vuelve impuro lo que entra en el hombre en una identidad de materia y espíritu. La estética siempre ha sido materia (lo que se come, se cría). Siempre se ha dicho que no hay que abandonarse a la estética (a la proposición -p- que sustenta cualquier sentido) a la hora de defender una determinada ética.
Siempre diremos que lo increado es amigo de lo increado.
Deja ya de llamarte creado.
