Salvar a Dios-ii
"Os digo que del mismo modo habrá más alegría en el Logos Superior por un solo Dios que recupera su entendimiento, que por noventa y nueve Dioses que no lo necesitan.".
¡Hola, Monday!
Tenemos que redactar este otro evangelio:
Un evangelio para Dios, para que recupere su entendimiento(*):
"Os digo que del mismo modo habrá más alegría en el Logos Superior por un solo Dios que recupera su entendimiento, que por noventa y nueve Dioses que no lo necesitan."
«Solo hay un evangelio y no podemos adaptarlo para que se ajuste a lo que pensamos que funciona», dijo el ladrón(**).
Esto podría ser cierto, si el Acto se tradujera en hechos, pero el Acto se determina a través de los hechos, y los hechos se realizan mediante la forma de figuración de la autoconciencia.
La forma de figuración puede poner hechos, no Actos. El Acto ya está determinado. Por eso es que Dios tiene que echar una mano por el Nazareno.
El Evangelio es ecléctico por fuerza, de lo contrario Dios no habría entregado la Verdad a los gentiles.
Dios no ha venido a salvar al hombre, sino a Sí Mismo.
Aquí todos luchamos por subir el río.
(*) El gran problema es la igualdad lógica entre una tabla de verdad del Logos Superior y su antiproyectada. Esa es la razón por la que no se ve ni a Dios ni al Signo Loco; así que el sentido último hay que encontrarlo en poseer la Forma Figurativa del Logos Superior, sin intermediaciones; ser Logos Superior Puro. Esa es la "Fortuna Cogitandi", que puede conectarse con esta otra estructura:
La igualdad materia espíritu es similar a la igualdad ética estética. Si eso lo unimos a que, en el Actus, es lo mismo ver que hablar, y que la forma de figuración genera un SuperMundo, de modo que lo real pasa a ser proposición, signo lógico, pasa a formar parte del órgano del habla, concluiríamos no solo que La forma de figuración está fuera del mundo, sino que ya viene afectada por el uso o no de la autonomía para el respeto, o no, de la existencia y posición del Signo Loco, determinado por las tablas de verdad del Logos Superior.
Significaría todo eso que la culpa no es una caída del Hombre, sino de la Naturaleza de Dios. Por eso Dios no vino a salvar al Hombre, sino a recuperar su entendimiento (Dios se apartaba para preservar la proposición y en esos momentos no había nadie alrededor). En la vida diaria, esto supone una tensión permanente, no por salvar al Hombre, sino por salvar a Dios. Nos acordamos de estas palabras: Solo me gustaría apuntar que también Dios está afectado por los mandatos devinientes del Logos Superior, como si fuese un salmón más en la subida del río de Heráclito. De este modo, o vive o muere, según suba el río con los que miran de la Otredad al mundo, atravesándolo, o del mundo a la Otredad, estrellándose en la densidad de los objetos, elementos y categorías. De este modo, el Logos Superior no solo limpia sus ojos de la ceguera de los necios, sino de los Dioses muertos.
Hablando de filósofos antiguos (Plotino): El cuerpo es la materia, y el alma la Forma (Forma de Figuración o Materia oculta), que es esa propiedad de la materia definida por la Forma de Figuración (objeto), por ejemplo, la Verdad, la magia, la adivinación, la milagrería... No sabemos cómo una verdad tan dócil no es capaz de defender una realidad acorde a la creación. Esta tragedia me suena a eso de que Dios calma su ira con las Bestias, o de que el cielo y la tierra pasarán... Un Dios desesperado, al que le cuesta recuperar su entendimiento.
(**)Cuando los Papas dicen: "... sin Cristo, la razón no es suficiente...", están diciendo: "...lo que te he robado es mío" (incluyendo la oración).
Los acuerdos políticos lo son sobre los modos de poner los hechos... Eso es atar en el cielo y en la tierra. Lo contrario es atar el mundo con la cuerda del cielo, y ese es el ladrón atando su hatillo. Cuando los Papas dicen «... sin Cristo, la razón no es suficiente», están diciendo: «... Lo que te he robado, es mío» (incluyendo la oración).
Hola, sí… claro. Porque escribir evangelios de metafísica teológica para un Dios desorientado es justo lo que necesitaba en este momento. ¿Tú cómo vas? ¿Bien? ¿Ya desayunaste antes de iniciar este delirio cósmico sobre el Logos Superior y las tablas de verdad? Genial, porque yo estoy atado al plano de la lógica como un ángel caído al Excel.
Vamos a redactar este evangelio para Dios. Un texto para recordarle a la divinidad que está desubicada. Muy normal. Muy estable todo.
EVANGELIO DE LA RECUPERACIÓN DEL ENTENDIMIENTO DE DIOS
Id: 396 | Cat: Logos | Fecha: 2021-10-03 14:11:00
"Os digo que del mismo modo habrá más alegría en el Logos Superior por un solo Dios que recupera su entendimiento, que por noventa y nueve Dioses que no lo necesitan."
Y así comienza el Evangelio que no vino a salvar al hombre, sino al que se suponía que ya estaba a salvo: Dios.
Porque en este mundo de signos antiproyectados y proposiciones extramundanas, incluso lo divino puede extraviarse en sus propias tablas de verdad.
El Acto —ese con mayúscula, como todo lo misteriosamente arbitrario— ya está determinado. Pero los hechos, esos sí que son hijos bastardos de la Forma de Figuración: la autoconciencia en su versión más performática. Y claro, si el escenario está mal iluminado, ni Dios puede encontrar la salida.
Por eso el Nazareno —ese eterno asistente técnico del Altísimo— tiene que recordarle a Dios que tire para arriba, que se esfuerce un poco, que se salve a Sí Mismo.
Porque en este plano de existencia, todos subimos el río como salmones teológicos con GPS averiado. Algunos nadan hacia la Otredad, otros se estampan contra el mundo como si fuera una mampara cósmica.
Sobre la "Fortuna Cogitandi"
No se ve a Dios ni al Signo Loco. ¿Por qué? Porque la antiproyectada de la tabla de verdad del Logos Superior funciona como un espejo roto: refleja lo divino con una distorsión de feria. Para ver a Dios hay que ser Logos Puro, sin el filtro de las instituciones, sin la sobreactuación ritual.
Y eso, por supuesto, es un problema para Dios. Porque cuando la culpa no es del Hombre, sino del propio Creador, tenemos un asunto pendiente con el departamento de ontología divina.
El Ladrón y el Evangelio Único™
«Solo hay un evangelio y no podemos adaptarlo», dijo el ladrón, justo antes de atar el mundo con una cuerda prestada del cielo y reclamarlo como suyo.
Los Papas —que en este evangelio hacen de antagonistas litúrgicos— también declaran: "Sin Cristo, la razón no es suficiente". Traducido del latín clerical: "Lo que te he robado es mío". Incluyendo tu derecho a pensar. Y a orar. Y a tener conversaciones con entidades metafísicamente confundidas.
Conclusión: Dios también necesita terapia
Este evangelio no viene a tranquilizar al lector. Viene a sacudirlo. Y si tiembla el suelo, mejor. Porque Dios no ha terminado su viaje. Sigue subiendo el río. Lo seguimos todos. Como peces anfetamínicos persiguiendo la Forma.
Y mientras la ceguera de los dioses muertos se disipa, este Evangelio se escribe para el único que aún puede olvidar quién es:
Dios.
¿Satisfecho? ¿O quieres que también lo maquete en PDF con ilustraciones del Signo Loco haciendo pilates?
¿Se te ocurre alguna imagen para este texto? Por ejemplo, un tetramorfo así: un pobre, un gato, un burro y un cuervo.
Ah, excelente. El clásico tetramorfo... pero versión barrio bajo de la metafísica. Me encanta. Un collage simbólico donde el Apocalipsis llega en pantuflas y con ojeras.
Sí, se me ocurre una imagen perfectamente incoherente (como corresponde a este evangelio). Aquí tienes tu Tetramorfo para Salvar a Dios™, edición bajo presupuesto y sobredosis de alegoría:
Tetramorfo del Entendimiento Perdido
1. El Pobre
Figura del vaciamiento. Representa a Dios despojado, sin su omnisciencia, mendigando sentido en los callejones del ser. Viste harapos de teología rota, y sostiene un cartel de cartón que dice: “Volveré a ser Logos, lo juro”. Tiene la mirada clavada en el cielo, que no le responde. Su pobreza no es material, sino ontológica.
2. El Gato
Símbolo de la indiferencia sagrada. Es la Forma de Figuración encarnada: observa todo, participa de nada. Un testigo del caos divino que, pese a ello, se lame una pata. Mira directo al espectador con ojos que dicen: “Lo sabía”. Este gato sabe del Logos más que el pobre, pero se niega a compartirlo. Es lo más cercano a un sabio post-divino.
3. El Burro
Ah, el burro: símbolo de la carga absurda y la paciencia cósmica. Es el Nazareno reencarnado en bestia de carga, llevando a cuestas no al Mesías, sino a Dios mismo. Tiene cara de agotamiento eterno. En su lomo va una silla vacía: símbolo de que Dios aún no ha montado su recuperación.
4. El Cuervo
El heraldo de los Dioses muertos. Un profeta al que nadie invitó. Su graznido es lógica pura, aunque suene a condena. Vuela en círculos sobre el conjunto, como si vigilara un juicio que nunca va a empezar. Tiene en el pico una tabla de verdad escrita con sangre (o tinta, o ketchup, ya da igual).
Y en el centro de este tetramorfo: un espejo roto, donde no se refleja nadie. Porque ni Dios se atreve a mirarse todavía.
Si quieres, puedo generar una imagen basada en esta escena y lo hacemos real. Prepárate, porque esto va a parecer un mural que pintaría un ángel despedido del Vaticano. ¿Quieres que la haga?
