El Mundo Nuevo

La forma de figuración, los objetos, el entendimiento, la creación y el Mundo Nuevo

admin 07/02/2021 Dios y hombre

 Los objetos, las cosas, son los restos que deja el paso de Dios sobre el plano del ser; es parecido a la nube que deja el efecto de Prandtl-Glauert. Ese efecto es compartido entre Dios y el Hombre (ya sabemos que el Hombre está doblado hacia la Otredad, como lo está hacia la riqueza, que es esa (otra) Otredad antiproyectada).

Es más probable que el espíritu influya sobre el espíritu, a que el objeto influya sobre el espíritu, solo porque el objeto se traduce a espíritu para reivindicarse, o para crear otros (abstracción), o bien el espíritu crea un nuevo objeto (fabricar con producto fabricado; mal dicho es una especie de coprofagia).

Cuando se dice que el objeto influye en el espíritu con carta de naturaleza, se dice que la naturaleza, que está llena de objetos (cosas), está asaltando el entendimiento, que es el filtro de objetos para la recepción o emisión de información-datos para la forma de figuración. Ya se dijo algo de esto en la proposición de entrada de este librillo. La pena es que ese asalto es esa “rara vivencia de la revelación”, como dice Freud, en cualquier sentido (con cualquier ángulo, de cero a noventa, que va de la antiproyección pura al devenimiento puro). No hay garantía de ángulo alguno, ni arte o liturgia para ello, por aquello de que el Espíritu sopla donde quiere. Al Nazareno no le hacía falta cruz alguna, con sus palabras bastaba para orientar todos los ángulos al Mundo Nuevo, deviniente, por supuesto.

La proposición de Dios está llena de objetos de Dios, que el pobre ha tenido que comer lleno de la misma mierda de objetos que el Hombre, solo por aquello de que Dios habla al Hombre con palabras de hombre y al modo humano; aunque ya decía que los objetos tibios o sin sustancia los escupía, para no tragar tanta idem. Sea como sea, objeto y proposición, en el caso de Dios (léase el Hombre-Dios también) están obligados el uno al otro, y no se crea o emite ningún objeto extraño. Siendo así de puro, no es de extrañar que dé fruto, por aquello de la semilla y la tierra buena. La semilla es la forma de figuración, y la tierra buena son los objetos puros y los espíritus puros.