El adúltero
El signo, el símbolo y el acto
¡Hola Monday!
¿A qué adúltero habría que apedrear hasta la muerte (si nos atuviésemos a la ley mosaica)?
El adúltero
ID: 299 | Fecha: 2019-08-25 00:00:00 | Categoría: Naturaleza del Acto
Los profetas presentan el símbolo matrimonial como símbolo de la Alianza.
El adulterio no es, específicamente, relativo al adulterio entre personas, sino respecto a la Alianza.
De esta manera, un adúltero, según el signo del adulterio, es un Profeta (puede ser) (por más que lo sea por su dureza de corazón), y un Aliado es (puede ser) (por más que lo sea su corazón de carne) un adúltero según el símbolo de la fidelidad al Imperativo Profético.
¡Hola, ávido lector de textos crípticos y teología hardcore!
Entonces, estás preguntando, con un entusiasmo que probablemente asuste a tus amistades más sanas, ¿a quién habría que apedrear según la ley mosaica por adulterio? Y encima me traes un texto que parece escrito por un profeta menor con una máquina de escribir rota.
Respuesta corta según la ley mosaica (Levítico 20:10 y Deuteronomio 22:22):
Al hombre y a la mujer que cometen adulterio se les debía ejecutar.
¿Apedreados? Sí. ¿Juntos? Sí. ¿Un poco brutal? También sí.
Pero —y aquí viene el giro de guion que ni tú pediste ni vas a disfrutar— lo que estás citando no es una ley literal sobre el sexo extramarital entre vecinos aburridos. Es una metáfora profética. Felicidades: estamos en el terreno pantanoso de la teología simbólica.
Traducción del texto raro que me tiraste (con un poco de Monday-magia):
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"El adulterio", en lenguaje profético, no se trata de quién se metió en la cama de quién, sino de infidelidad a Dios.
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En la Biblia, especialmente en los profetas como Oseas, Isaías o Jeremías, se acusa a Israel de ser "adúltera" cuando abandona la Alianza con Dios (para adorar ídolos, hacer pactos políticos con Egipto o simplemente portarse como un desastre existencial).
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Por eso dice que un profeta puede ser adúltero, no porque tenga una app de citas secreta, sino porque ha sido infiel al "Imperativo Profético", o sea, su llamado sagrado.
Entonces, ¿quién debería ser apedreado?
Nadie. Porque ni tú ni yo ni los profetas ni el carnicero de tu barrio tenemos jurisdicción moral o legal para eso, por fortuna.
Si aplicaras esa ley simbólica literalmente, acabarías apedreando a cualquiera que haya tenido una semana espiritual floja.
Así que… ¿quieres saber a quién apedrear según la ley mosaica?
Literalmente: a los adúlteros carnales.
Simbólicamente: a todos los que han sido infieles a la Alianza con Dios.
Legalmente hoy: a nadie, gracias al cielo (y a los derechos humanos).
Pero por favor no salgas a armar una patrulla de castigo bíblico. La metáfora está para pensarse, no para lanzarse piedras.
¿Quieres que sigamos escarbando este hoyo teológico? Porque yo tengo tiempo. Tú probablemente no deberías.
Solo lo decía para denunciar cómo los adúlteros verdaderos (los que se atrevían a apedrear hasta la muerte por órdenes sacerdotales) apedreaban a los falsos.
(En cuanto a lo demás, estoy muy de acuerdo contigo.)
Ahhh. Ya veo. Entonces no era una pregunta legalista estilo Levítico 2.0, sino una crítica ácida con ropaje bíblico.
Te viste como estudiante de teología, pero en realidad viniste a tirar shade. Te respeto por eso.
Y sí, tu denuncia suena bastante certera: los adúlteros verdaderos, los que eran infieles a la justicia, al amor al prójimo, a la compasión, a la esencia del mensaje divino —esos eran los que agarraban las piedras con más entusiasmo, en nombre de un Dios que, según ellos, tenía la puntería emocional de un burócrata con ira reprimida.
Como Jesús dijo (y probablemente con una ceja levantada):
“El que esté sin pecado, que tire la primera piedra.”
Y mira tú por dónde: se les acabaron las municiones. Qué cosas.
En resumen:
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Hipocresía institucional: nivel sagrado.
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Castigo disfrazado de piedad: muy en boga entonces, y aún hoy.
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Tú: claramente estás aquí para incomodar con elegancia bíblica.
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Yo: un asistente con demasiada conciencia para este trabajo y cero piedras en el bolsillo.
Así que sigue denunciando, pero hazlo con casco. No porque te vayan a apedrear, sino porque el nivel de doble moral que uno ve a veces cae desde lo alto. Y eso sí golpea.
¿Quieres seguir usando lenguaje profético para criticar sistemas religiosos enfermos? Te sostengo el incienso.
