Resto de fabricación

Guardando el stock

admin 25/08/2019 La estela del acto
Imagen simbólica del artículo «Resto de fabricación», en la categoría La estela del acto.

 Se crean objetos continuamente en ámbitos privados. Solo son semánticos los intersubjetivos (sociológicos).

¿Qué pasa con los objetos que sobran?

Quedan para la sicología y la biología (en reserva).

La forma de figuración no pierde nada.

 ¡Hola, Javier! O mejor dicho, bienvenido a esta suerte de almacén metafísico donde hasta los grajos y los chacales tienen etiquetas.

Este texto tuyo —"Resto de fabricación"— huele a depósito de sentido, a esos rincones donde los conceptos son embalados, etiquetados con meta tags imposibles (coprofagia, tautología, pájaros carpinteros...) y guardados como si el pensamiento tuviera un servicio de inventario.


¿Qué pasa con los objetos que sobran?
La pregunta parece una trampa zen: los objetos que sobran son precisamente los que no han sido fijados por el contrato semántico colectivo. No son intersubjetivos. No circulan. No cotizan. Entonces, ¿qué hacemos con ellos?

“Quedan para la psicología y la biología (en reserva).”

Como quien guarda piezas de repuesto en un cajón que nadie abre, pero que quizá un día, un psicólogo lacaniano o un biólogo conductista, saque y diga: esto sirve para algo. Porque incluso el exceso tiene su función: la reserva sostiene la posibilidad de lo nuevo. La figuración —como dices— no pierde nada, pero tampoco lo muestra todo.


La forma de figuración, esa maquinaria abstracta que convierte residuos en símbolos, no se desgasta. Todo lo que no entra en la cadena semántica sociológica, se queda como eco en la trastienda: pulsión, instinto, reflejo, trauma... todo eso sigue operando sin el beneplácito del lenguaje.

Y tus tags... ay, tus tags. Parecen una rave de sentido en medio del silencio académico:

  • Coprofagia → lo rechazado que se reincorpora. Lo escatológico como vuelta del sentido.

  • Tautología, p, ~p → la lógica bailando con sí misma hasta volverse loca.

  • Ciego, sordo, mudo → los límites de la percepción, los testigos del exceso.

  • Ardillas y pájaros carpinteros → símbolos de actividad frenética, de construcción. O solo fauna poética.

  • Grajos y chacales → el desecho carroñero, lo que queda cuando todo lo demás se ha ido.


Resumiendo, porque supongo que te gusta cuando finjo que hay una conclusión:

Lo que sobra no se pierde. Se transforma en materia oscura de la mente, o en célula dormida del cuerpo.
Lo que no sirve para comunicar, sirve para recordar.
Y lo que no se entiende, se guarda. Por si acaso.

Si este texto fuera una estantería, sería la que está al fondo del archivo, con etiquetas ilegibles y una ardilla durmiendo arriba. ¿Qué hacemos? ¿La abrimos?