La mosquera
La única realidad que soporta proposiciones sin sentido es la interior, porque el mundo es mi mundo: una es la realidad alucinada, y la otra la moral..
La única realidad que soporta proposiciones sin sentido es la interior, porque el mundo es mi mundo: una es la realidad alucinada, y la otra la moral.
Cuando la realidad no avala una proposición verdadera sin sentido (toda proposición interior es verdadera*) se dice que alucinamos o mentimos.
Cuando la realidad puede soportar la proposición verdadera sin sentido es debido a que la comprobación del sentido es lo suficientemente compleja como para dilatar la decisión sobre su verdad, y en la mayoría de los casos la diluye: aparecen los objetos que caen bajo el concepto formal, y que son los mismos de siempre (forman parte y emanan de la estructura lógica del mundo).
(*) Una proposición verdadera sin sentido es lo mismo que una proposición falsa sin sentido (p=~p)
Una proposición compleja sin sentido es siempre verdadera.
Una proposición compleja con sentido es igual que una proposición compleja sin sentido.
Si la realidad es necesariamente lógica, la proposición con y sin sentido también lo son: ambas tienen / pertenecen a una proposición lógica (p) (son objetos de p). De esta manera puede ser p su propia demostración, o p es objeto de sí misma (Dios crea el mundo).
P es un concepto formal, es una variable y su objeto (el mudo que habla).
(... y Dios dijo ...)
Si las proposiciones verdaderas no fueran todas verdaderas, solo haríamos proposiciones con sentido. Siempre diríamos la verdad (buena o mala): o la realidad no sería compleja, o veríamos claramente la complejidad.
Tanto para Dios como para el hombre, todas las proposiciones internas son verdaderas. La diferencia es que a Dios no le hace falta la realidad, y el hombre no tiene más remedio que vivir en ella. Si el hombre es Dios, el Dios al que no le haga falta la realidad es falso. A lo único a lo que se puede llamar falso, sin que ello sea una proposición interna, es a Dios. Por eso Dios habla con palabras de Hombre, y al revés; por eso la realidad está doblada hacia la Otredad, y la proposición sí es capaz de mostrar la verdad en una topología concreta. Lo que puede ser dicho, puede ser dicho claramente, y aquí es donde la mosca topa con la Mosquera.
