Cojo y mentiroso
Explora la compleja relación entre la figura de El Nazareno y la hipocresía de la Iglesia, en un análisis profundo sobre fe y autenticidad.
Todos piensan que no se puede seguir a El Nazareno en la Historia. Que el Nazareno original fue un apocalíptico equivocado, y que hay que matizar todas sus llamadas radicales. Esto lo piensa la Iglesia cuando no llama a la infamia por su nombre y no llora públicamente con los que lloran. Sus lemas son cosméticos, correctos, distantes, falsos; cobardes al fin, por lo mucho que se juega... "Apelamos al juicio divino"; "No a la guerra"... Cosas que hasta un agnóstico podría decir. Se le pide otro corazón a un padre amante, no esa displicencia y disimulo del arrimado interesado, que denuncia con el esfuerzo del que actúa, y miente en su interior. - ¿Tirarse a los pies de los caballos de los reyes?... ¿Qué es eso?
Sí, dan por terminado a este Hombre en todos lados. Nadie quiere jugar a la ruleta rusa del Misterioso encuentro con Dios en el Acto. Pero deberían saber, que esa ruleta rusa se convierte en paz, confianza y alegría, cuando ellos tantas veces dicen, y han dicho, que el hombre de Dios vive en Gracia por el Espíritu, que convierte el Misterio en Eternidad; o que el Justo vive de la Fe... Antes se coge a un mentiroso que a un cojo.
