Cómo devenir2
Explora la compleja intersección entre moral, lenguaje y profecía en un viaje inquietante hacia la autoevaluación y el misterioso devenir de la existencia.

La perpendicularidad entre la moral y la naturaleza es la que hay entre la profecía y el lenguaje.
La profecía no se alimenta de categorías como fundamento para el juicio, y el lenguaje sí. Es por esto por lo que todo el entendimiento viene antiproyectado, e induce a la autoconciencia, al velo del Misterio, y el desarrollarse y devenir borroso y en sombras...: Eso de no ver a Dios claramente.
Ambos lenguajes están unidos en el punto del Acto, y ambos en el acto segundo. Es esta la parábola de «... sí, papá, voy», pero no va; y «... no voy, papá», pero va. Esto segundo, en la antiproyección se da como estoico entrenamiento para la antiproyección. Como maligna virtud.
El lenguaje, en su extensión espacial y temporal, tiene la oportunidad de cumplir la Ley profética. Las categorías son la «aberración inespacial e intemporal».
¿Se puede usar una categoría para el lenguaje? Pues sí. Pero solo con amor. Otra cosa es el estertor de una bestia.