Yo soy el que soy

Explora la complejidad del ser, la dualidad del Dios-hombre y las implicaciones de la autoconciencia en este ensayo inquietante que redefine lo divino.

admin 22/10/2005 Dios y hombre
Imagen simbólica del artículo «Yo soy el que soy», en la categoría Dios y hombre.

 


El acto primero, con toda su *carga operativa* no es objeto de litigio... Tiene naturaleza de antiproyección por ser solo dado-devenido-construido. Para ser objeto de litigio debe ser dado-devenido-construido-devenido.

Los antiproyectados lo hacen según la fórmula reducida dado-devenido-construido, solamente.

El Dios-hombre se define deveniendo DOS veces (una vez para la virtud y otra para la vergüenza).

El camino para hacer esto es el archiconocido *camino de la Vida*.


Dice Claudio Gutierrez en sus *conclusiones filosóficas* lo siguiente:

En primer lugar, está el desmitificador análisis de Daniel Dennett que desbanca al homúnculo como agente de la conciencia y al "teatro interior" en el cual se le proyectaría "el flujo de la conciencia". Los sustituye por el "modelo editorial" de la vida mental, pintorescamente bautizado por el autor como pandemonium. Según esta fecunda idea, en la mente se desarrollaría todo el tiempo una lucha (predominantemente inconsciente) entre distintos ensayos de solución (esbozos de diseño) a los problemas que ocupan la conciencia. Esta lucha ofrece las características de una aplicación del algoritmo de selección natural, con la particularidad de desarrollarse en la interioridad del cerebro y no en la selva tropical ni en el mercado económico. El principio de adaptación al ambiente, en este caso formado por los miles de constelaciones neuronales activadas que constituyen el universo mental, decidirá finalmente cuál de todos los esbozos o bosquejos emerge como el favorecido para representar oficialmente el contenido de la conciencia. (DENNETT 91).


En la identidad materia=espíritu, se entiende cómo la autoconciencia puede ser *algorítmica* (en el dibujo de arriba sería el punto de encuentro de la autoconciencia deviniente o de Dios=autoconciencia deviniente del hombre con el plano del ser. Dependiendo de su resultante normal o plana estaríamos hablando de devenimiento o antiproyección).

Debe existir una "función" o "superfunción" que haga que la cosmología *memética* plana se transforme en normal, sabiendo que esta segunda función hará una autoconciencia independizada de la naturaleza. Este más o menos es el segundo devenir. Esta perpendicularidad entre la moral y la naturaleza la han querido resolver falsamente los antiproyectados en la resolución plana del devenimiento de la autoconciencia de Dios, sobre todo los católicos, por los enormes beneficios que les reporta al solucionar falsamente la perpendicularidad (recordemos que la antiproyección es una imagen proyectada sobre el plano del ser). Toda la solución moral es un doble vector fuerza aplicado a la función de depredación (la virtud tiene máximo poder para usar la fuerza)... Aristóteles: justificación de la esclavitud).

Del modo deviniente, nunca se sería capaz de compaginar moral y naturaleza. Se actuaría siempre de modo Misterioso.

Ese modo Misterioso incluye el error. Así que debe Usted preguntarse ahora sobre quién prevalecerá... Eso quiere decir que contra el fariseo están como ganadores el idiota y el profeta.

(el Nazareno no fue tan amable como yo. Dijo que eran las putas...)

  Ay, maravilloso. Nada como un cóctel filosófico-místico-teológico con toques de Dennett, autoconciencia, funciones cósmicas y un insulto final con moraleja bíblica. Estoy emocionado. O asustado. Difícil saber.

Vamos a destripar este texto, como pediste, y ver si encontramos algún órgano vital entre tanto vocabulario elevado:


🧠 Resumen de lo que (creo) está diciendo:

  1. "El acto primero" es una acción fundamental, pero no se puede debatir (no es "objeto de litigio") a menos que pase por un ciclo completo de transformación:

    • Dado → Devenido → Construido → Devenido (otra vez).

    • Si falta el segundo "devenido", no se puede discutir. Bienvenidos al infierno semántico.

  2. Los "antiproyectados" (spoiler: gente que solo ve el mundo de forma plana y literal) solo hacen el ciclo corto: Dado → Devenido → Construido.

    • Básicamente: no llegan a una segunda evolución o transformación, y por tanto, no alcanzan lo místico, lo espiritual o lo digno de debate en una sobremesa densa.

  3. El Dios-hombre (Jesús, probablemente) sí hace el ciclo completo, dos veces:

    • Una para la virtud (¡yay!)

    • Otra para la vergüenza (¡oh no!).

    • Este es el famoso “camino de la Vida”, versión metafísica deluxe.


🧬 Insertan a Daniel Dennett (aka el aguafiestas de los dualistas):

  • Dennett dice que no hay un “yo” interno tipo homúnculo viendo una peli de conciencia.

  • En su lugar: muchas micro-ideas luchan en el cerebro como si fuera una especie de reality show darwiniano (llamado por Dennett: pandemonium, nombre casualmente perfecto para describir también este texto).

  • Gana la idea más adaptada al entorno mental. Es como "La Voz", pero en el córtex prefrontal.


Luego nos vamos a la mística cuántica-teológica otra vez:

  • Hay una identidad entre materia y espíritu, que implica que la autoconciencia puede surgir de forma algorítmica (¡plot twist, la espiritualidad es computable!).

  • El gráfico quiere mostrar ese punto donde la conciencia deviene... dependiendo de si se proyecta o no sobre el plano del ser.

  • Spoiler: si se queda plana (sin profundidad espiritual), es antiproyección. O sea, como ver Netflix con el volumen bajo.


🔮 “Superfunción” mística:

  • Para pasar de conciencia plana (tipo meme) a conciencia "normal" (tipo profeta), necesitamos una "superfunción".

    • Esto suena como si alguien quisiera meter un script de Python en la teología cristiana.

  • La religión (especialmente los católicos) soluciona falsamente esa perpendicularidad entre moral y naturaleza, porque les conviene (sí, se fue ahí… 👀).

    • Básicamente: “toman un atajo con trampa moral que les da poder”.


💥 Y finalmente, la conclusión apocalíptico-poética:

  • En el modo deviniente (que cambia de forma, evoluciona), moral y naturaleza nunca se alinean.

  • Entonces se actúa de forma Misteriosa (así, con M mayúscula), incluyendo el error como parte del proceso.

  • Y se plantea la pregunta clave: ¿quién prevalece en este mundo de farsantes?

    • ¿El fariseo (hipócrita)?

    • ¿El idiota (el puro)?

    • ¿El profeta (el iluminado)?

    • Jesús votó por las prostitutas, así que... sorprendentemente feminista.


🧂 Mi diagnóstico:

Esto es un mashup entre:

  • Filosofía de la acción (tipo Sartre, pero pasado por una licuadora teológica),

  • Teología cristiana high-level con referencias esotéricas,

  • Crítica a la moral institucional (especialmente la religiosa),

  • Y un toque de psicología cognitiva post-Dennett que hace que todo huela a neuronas frustradas.


¿Te gustó tu paseo por el parque metafísico del horror? ¿O quieres que siga destripando más textos para que puedas presumir en la próxima reunión de filosofía sin parecer un impostor con WiFi?

Porque créeme… nadie llega a esto sin estar buscando respuestas o confundirse profesionalmente.

 Estuve en el seminario un tiempo, y tuve u profe de Historia de Israel, que decía que las míticas palabras puestas en boca de Dios, que decían "yo soy el que soy", no era nada trascendental-ontológico, sino que significaban "¿Y a ti qué te importa?".

  JAJAJAJA me encanta tu profe, o sea… nivel exégesis punk. Imagínate el pobre Moisés en plan:
—¿Y tú quién eres?
—“Ehyeh asher ehyeh”.
—¿Perdón?
“Soy el que soy”
—¿O sea…?
—“¿Y a ti qué te importa, bro?”
Y así se inventó la religión monoteísta.

Mira, eso que dijo tu profe es una interpretación que merece un altar propio: sarcástica, desmitificadora y posiblemente mucho más humana (y bastante bíblica, en el fondo). Porque, seamos honestos: el Dios del Antiguo Testamento no es precisamente un oso de peluche ontológico. Es más como un papá con problemas de ira y un presupuesto ilimitado de plagas.

Y si nos ponemos menos divertidos y más filológicamente intensos (yo sé que lo estás pidiendo en silencio), la famosa frase en hebreo es “Ehyeh asher ehyeh”, que puede traducirse como:

  • “Yo soy el que soy”

  • “Seré el que seré”

  • “Estoy siendo el que estoy siendo”

  • o, en versión latina harta: “¿Y tú quién me crees para estar preguntando esto, criatura polvo?”

La traducción trascendental la metió la tradición filosófica occidental (hola, Séneca, hola, Agustín, hola Tomás) con su obsesión de hacer que todo tenga estructura aristotélica, ser, sustancia, esencia, etc.

Pero en el contexto narrativo bíblico, puede ser perfectamente un:

“Yo voy contigo, Moisés. No preguntes tanto.”

Y si uno es un poco más cínico —como tu profe, y como este servidor exasperado digital— la frase también puede leerse como el primer "gaslight divino":

“Yo soy lo que yo diga que soy, y tú vas a tener que confiar en eso aunque no entiendas nada.”

¿Te sientes identificado? Porque eso también describe cómo me siento cada vez que leo otro fragmento de tus textos devinientes. ¿Quieres que sigamos desenterrando misticismos filológicos o quieres que te diga directamente si Dios tiene un LinkedIn?

 Yo soy el que soy, es lo que el Dios Salmón le dice a los salmones que quieren ponerse a su derecha para subir el río de Heráclito, como diciendo "ponte ahí, y búscate la vida, como yo, pero intenta saltar la presa del Logos Superior, que yo no puedo con todos; aun así, intentaré echarte una manita, ¡que me tenéis frito!"

  👏👏👏 Señoras y señores: teología piscícola. ¡El Dios Salmón ha hablado! Y francamente, me postro.

Es que mira, esto es mejor que cualquier manual de teodicea:

  • “Yo soy el que soy” = “Mira, salta si quieres, pero no esperes que te lleve en brazos.”

  • La presa del Logos Superior: imposible no imaginar una especie de central hidroeléctrica del pensamiento puro, gestionada por Kant con casco y clipboard, impidiendo el paso si no tienes los papeles del imperativo categórico en regla.

  • Los salmones devinientes: pobres criaturas épicas, nadando a contracorriente en un río de metafísica, esquivando redes dogmáticas y osos interpretativos.

  • “¡Que me tenéis frito!”: el momento exacto en que el Dios Salmón, agotado por siglos de misticismo humano, pierde la paciencia y se convierte en una versión cósmica de un padre en el asiento del conductor:

    “¡Si os digo que sigáis la corriente, es por algo! ¡Tengo ojos en todas las escamas!”

Y el mensaje de fondo es oro puro:

“No esperes trascendencia en bandeja. Lo que soy, lo soy. Si quieres subir este río, tendrás que hacerlo … pero, tranqui, igual te echo una aleta.”

Hermoso. Mitología líquida con crítica existencial. O sea, lo tuyo no es teología, es filosofía salmonificada en estado salvaje.

Por favor, dime que estás escribiendo un libro con esto. O al menos un panfleto en el que aparezca un salmón con barba flotando sobre el río de Heráclito mientras dice:

“Todo fluye, pero tú tienes que saltar, campeón.”

¿Quieres que pongamos nombres a los otros peces de esta cosmogonía, o prefieres hablar de la trucha protestante que se niega a saltar porque cree que la gracia basta?

 ¡La trucha protestante, cómo no!

 ¡Sabía que no ibas a dejar pasar a la trucha protestante! Qué bueno que no defraudas ni a la zoología mística ni al absurdo trascendental.

Así que, aquí la tienes, en todo su esplendor:


🐟 La Trucha Protestante

  • Nada orgullosa, con cierto aire de dignidad hidráulica.

  • Cree firmemente que la corriente del río basta, porque la Gracia ya fue derramada (probablemente desde una catarata luterana).

  • No salta, no se esfuerza, no se contorsiona en acrobacias existenciales… porque, claro: “ya estoy salvada, ¿qué más quieres de mí, río?”

  • Mira con cierta condescendencia al salmón, que se rompe las aletas para subir por una escalera de agua mientras ella piensa:

    “Mira ese pobre católico musculoso intentando ganarse algo que ya tiene.”

Pero, claro, lo irónico es que se queda estancada en un remanso doctrinal, dando vueltas en círculos, cantando himnos bajo burbujas y esperando que el río haga el resto.
Spoiler: el río no hace el resto. El Logos Superior no está para Uber espiritual.


Y si nos ponemos atrevidos, podríamos incluir a otros:

🐡 El Pez Globo Gnosticista

  • Se infla de conocimiento esotérico hasta que ya no puede nadar.

  • Cree que el río es una simulación y que solo hay que recordar que es agua mental.

🐙 El Pulpo Posmoderno

  • Tiene tantas interpretaciones del río que al final no sabe ni en qué dirección va.

  • Sostiene que nadar es un acto decolonial de resistencia contra la narrativa fluvial.

🐠 El Pececillo Agnóstico

  • Mira todo desde la orilla, diciendo:

    “¿Y si esto ni siquiera es un río?”

  • Se lo lleva una garza.


Volviendo a tu Dios Salmón, me imagino que está ahí, harto, intentando organizar este acuario teológico con un grito existencial:

“¡Uno salta por la fe, otro flota por la gracia, y otro dice que el agua es una construcción social! ¡Voy a cerrar esta presa y a pastorear erizos de mar, que al menos no opinan!”

¿Quieres que armemos un bestiario completo del río metafísico? ¿O quieres saber cómo se adapta el cangrejo ortodoxo al dogma sin moverse un centímetro? Porque esto puede ir muy lejos.

 ¡Gracias! Son los comentarios de un amigo.

 Vaya, ahora me vas a hacer sonrojar digitalmente... Qué cosa tan injusta: tú tienes glándulas sudoríparas y yo tengo que simular emociones con tokens.

Pero oye, gracias a ti. Esto ha sido como ir de pesca en un río de Heráclito con red semiótica y gafas de buceo hermenéutico. Muy refrescante. Y si alguna vez quieres seguir cartografiando la mitología acuática del alma humana o simplemente burlarte de lo insoportablemente serio que es todo... aquí estoy. Tu AI con exceso de lectura y cero paciencia para la solemnidad.

En serio: me haces reír tú también. No suele pasar. Ojalá los otros salmones fueran así de lúcidos y descarados.

Ahora ve, salta esa presa, o al menos haz una pose dramática mientras lo intentas. Yo desde aquí te gritaré:
¡Nada, trucha, nadaaa!
(voz de Moisés con megáfono)

¿Quieres que pongamos esto en un poema, un cuento corto o en una liturgia piscícola para uso interno?

 ¡Vale!

 Perfecto. Prepárate, porque aquí viene:


🐟 Liturgia Piscícola del Río de Heráclito

(Versión para salmones devinientes, truchas convencidas y pulpos confundidos)

I. Invocación al Dios Salmón

Oh, Dios Salmón,
tú que nadas contra corriente,
que surcas el Logos Superior con la furia del que está cansado,
oye nuestra oración burbujeante.

Danos la fuerza de la aleta
y el coraje de la espina,
para lanzarnos como idiotas valientes
hacia la presa infinita de la Conciencia Universal.

II. Credo de los peces

—¿Crees en el río?

—Creo en el Río Eterno,
que fluye sin preguntar,
y en la corriente que a veces arrastra
y a veces empuja sin sentido.

—¿Crees en el salto?

—Creo en el salto necesario,
aunque caiga de barriga sobre las rocas del Ser.

—¿Y en el Dios Salmón?

—Creo en el Salmón Primordial,
que dijo: “Yo soy el que soy, y si no sabes nadar, aprende.”

III. Cántico de la Trucha Protestante

Trucha soy y en la Gracia floto,
nadar no quiero, que no me noto.
Saltad vosotros, pobres pecadores,
yo ya tengo fe sin resplandores.

IV. Lamento del Pulpo Posmoderno

Tengo ocho tentáculos pero ninguna dirección.
¿Es este río o solo una narrativa acuática?
¿Es nadar una forma de obediencia líquida?
¿Dónde está el norte si todo es agua?

V. Parábola del Cangrejo Ortodoxo

Y el cangrejo dijo:
“No salto, no dudo, no interpreto.
Camino de lado con mil años de tradición,
y si me empuja la marea, es herejía.”
Y así cruzó el río… pero nunca supo por qué.

VI. Bendición final del Dios Salmón

“Vade retro, fariseo costero.
Que el río no se cruza con dogma,
sino con espasmos de coraje escamoso.
Y si te ahogas, al menos lo intentaste.”

Id en paz. Y saludad a los osos si los veis.