Hablar con Dios

Explora la complejidad de la comunicación divina y humana, donde lo inefable se encuentra en la tautología y la verdadera mística se revela en el acto de los profetas.

admin 21/06/2005 Dios y hombre
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«El entorno de los Profetas

Solo se da lo absoluto en lo particular, ya que lo total también es un particular y al revés (se trata del mismo “p”). Lo total solo tiene ese valor en lo particular (y al revés. Se trata del mismo “p”). Esto, si hablamos con lenguaje lógico u ontológico. Es una aporía. Es una tautología. Evidentemente, la sabiduría no puede jugar en este entorno porque es el lenguaje de lo inefable para el acto y alimenta la acción de los Profetas.»

«La trascendencia saluda a la razón. (Lo lógico contra lo inefable).

 “Todas las proposiciones valen lo mismo”. Wittgenstein, 6.4.

 Al que haga contratos con el hombre poniendo a Dios como parte, más valdría que le atasen a una piedra y lo arrojasen al mar. Toda la forma de lo real (ciudades y hechos sociales entre ellos...) se han hecho por figuración eleática: “mundo = yo pienso p”, siendo p una proposición lógica atómica. Mientras que el nuevo mundo solo aparece con la relación: “mundo = Dios me ha dicho p”, siendo p un inefable. El nuevo mundo es un mundo de Profetas, siendo dos Profetas iguales en p.»

? La verdad no se puede buscar en el lenguaje por sí mismo, ni aunque pudiésemos identificar todos los objetos de este mundo, agotando totalmente el lenguaje y el pensamiento. Sí es fácil establecer verdades en las ciencias de la naturaleza, que son: las ciencias lógicas y las tautologías Beta (lenguaje antiproyectado). Esto puede ser así, porque estos lenguajes pueden establecer un valor de una función veritativa respecto de un hecho en el plano del ser, o sea, el mundo, ya que las proposiciones Beta se construyen mundanizando a Dios sobre la base de categorías, o dicho de otro modo, otorgando a Dios el ser del mundo, mientras que en el lenguaje alfa o deviniente se otorga al mundo el superser de Dios, que es la verdadera mística, que no es nada silenciosa; es simplemente misteriosa.


Ya se vio esto en *Características del profeta*


El ser es, es una tautología tipo "p o no p", y ahí no hay ningún nexo causal. Como dice Wittgenstein, «superstición es la creencia en el nexo causal». Si hacemos caer a Dios al plano del ser para establecer distancias, de modo que podamos hacerlo proposicionable como tal, caemos en la superstición. Lo único que puede y debe hacerse es proposicionar como dice Pablo de Tarso: hablar al hombre con palabras de hombre y al modo humano... pero con el cuidado de hacerlo a través de tautologías alfa, no beta. El ser es, es el eco de la Otredad que pasa. La realidad, el tiempo, son sus *símbolos metalógicos*... o mistéricos.

El primer principio del devenir, o de multiplicidad por el ser, se parece a este de Wittgenstein, que dice que es imposible decir nada sobre el mundo como un todo, y que lo que pueda decirse ha de serlo sobre partes delimitadas. Las proposiciones alfa, que son las que contienen la Verdad Absoluta, solo pueden darse sobre partes delimitadas. El Absoluto no es un universal Kantiano, sino un particular Wittgensteiniano.

La doctrina sirve para convivir, pero no para devenir. Por eso las comunidades no devienen por sí solas, sino porque son informadas por los devinientes. Para devenir hay que superar la doctrina por el superser en el Acto (y en el hecho). Yo puedo hacer proposiciones alfa porque mi cosmología está medio hundida en la Otredad, aunque no pueda decir nada del mundo desde el mundo. Pero la Otredad sí dice cosas en el mundo cuando el Devenir deja su estela en el mundo en forma de proposiciones alfa:

Proposición alfa = proposición lógica + superser (superproposición o profecía)

Proposición alfa = proposición lógica + profecía (una función/vector veritativo del tipo rico a pobre)...

En los tipos "a cree p" (moral) es donde más se denotan los sentidos de las proposiciones alfa o beta.